El periodismo está lleno de ‘locos’. Pero pocos hacen tantas locuras juntas. Adolfo Bolívar es uno de ellos. Convertido en uno de los rostros de ‘Latina’, tiene su segmento en ’90 Matinal’: ‘La ruta electoral’ y su gran mérito es tocar un tema tan serio e importante con una sonrisa. Hoy intentamos descifrar su personalidad.
Soy un cantante frustrado.
Los que van conmigo la pasan bien.
Crecí entre discos, radiolas, casetes.
La pelota que me avienten, la cabeceo.
Con pisco canto mejor.
De las dos formas.
Eso es pena de cárcel.
No creas que tomo hasta desnucarme.
De chibolo es un enfrentamiento entre tú y el trago.
Es un lubricante social, sirve para acompañar una buena reunión.
La única mermelada que me encanta es la de fresa y con pan o galleta.
El público sabe quién le habla con sinceridad.
Somos como los arqueros en el fútbol. Pasamos de héroes a villanos y al revés.
Estaba en ‘Al sexto día’ y llevé a una vedette de ese momento...
Ella tenía una hoja de afeitar y yo traía gente de la calle con bigotes, si se dejaban afeitar podían besar a la chica en cualquier parte de su cuerpo.
Seguro tendría un montón de sintonía, al día siguiente las redes sociales me matarían.
Alcaldes se han picado cuando hacíamos ‘La ruta vecinal’. Llegábamos a un basural, ellos se enteraban y justo aparecían.
Me daba la vuelta y me gritaban payaso. Les respondía que mi trabajo no es una broma.
Hasta silletazos me han metido.
Entre portátiles se han agarrado a golpes y yo ya me iba.
No, pero me han llamado para decirme que desean que un candidato salga y les doy el número de la persona que ve a los invitados.
Cuando muera, que me tapen con las hojas del diario.
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