Cada uno tiene un capítulo con resaltador en el libro de historia del fútbol peruano. Uno era el arte, la picardía, el ingenio y el atrevimiento. El otro el respeto, la fuerza, el coraje, la marca y la pierna fuerte. Ambos saben de logros internacionales, de victorias que marcaron a la blanquirroja y, por lo tanto, son queridos por el pueblo.
Julio César Uribe, para muchos y me incluyo, es el mejor 10 de todos los tiempos de nuestra pelotita y tiene toda la autoridad para opinar del duelo ante Brasil, este martes 13.
Con inteligencia y paciencia.
Sin miedo.
No hay que correr mucho, después no puedes ni bostezar.
El que emigró a Arabia y todos aseguraron que fue su peor error, pero es el mejor de la selección.
Le metieron un centro, cabeceó.
Pero no le dieron más balones.
Nadie te va a joder.
Antes pegaban y pegaban.
Uno no era tonto y si te la dejaban, yo también.
¿Han visto a la gente vendiendo en la calle? Están buscando su pan del día.
Esa es presión. Jugar el fútbol, con toda la información que existe y la preparación que te dan, tienes que divertirte.
Hay que intentarlo, pero recuerden que Brasil es cuatro veces más que Paraguay.
Lo llaman el ‘Panadero’ es una voz autorizada para los 33 millones de habitantes. Rubén Toribio Díaz es un grande de grandes.
El mejor de Colombia era Willington Ortiz y lo vi solito por el costado de la cancha.
Fui y le metí un puñete en la nuca.
En el repechaje para clasificar a México 86, el ‘Mortero’ Aravena disputó una pelota conmigo.
Me anticipó con la cabeza y me llevé su cuello, cabeza y hombro.
Me tuvieron que llevar en patrullero a la Embajada de Perú y de allí recién al aeropuerto. Me querían matar.
Sí, pero con calidad.
Es como un cebiche sin ají.
Poblando el mediocampo.
No darle espacios a Neymar ni Coutinho, que esos dos, con libertad, nos hacen la fiesta.
Son mundialistas y los chicos sabrán rendir de muy buena manera.
A ustedes porque siempre me convocan
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