Sus fintas, amagues y en especial sus ‘taquitos’ son una marca registrada. Gerómino ‘Patrulla’ Barbadillo destacó en Avelino, Udinese y Sanvitese, y hoy radica en Udine (Italia). Hace un alto a sus actividades y responde al llamado de Trome para recordar sus mejores momentos en el fútbol.
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El partido que definió todo fue en el ‘Centenario’ ante Uruguay. En casa Perú era muy fuerte. En ese momento le ganábamos a cualquiera.
Ellos eran favoritos. Cuando fuimos al Mundial, en las sedes estaba la bandera de Uruguay. Aquel día hicimos historia.
Al profesor ‘Tim’ le preguntaron: ‘¿Qué va hacer Perú ante uno de los favoritos para ganar el Mundial, no tiene miedo?’. Y él respondió: ‘Miedo deberían tener ellos (uruguayos) porque van a enfrentar a Uribe, Barbadillo, Cueto, Oblitas, Velasquez...’.
La Comisión que manejaba al equipo veía más sus intereses. Se rompió el grupo. ‘Tim’ perdió poder, no tenía voz ni mando y así empezaron a malograrse las cosas.
Esa Comisión, que era manejada por un canal de televisión, había comprado los pases de cuatro jugadores para promocionarlos en el Mundial y luego recuperar su inversión, para eso debían ser titulares. Fueron negocios entre los dirigentes y el sponsor.
Teófilo Cubillas, a quien respeto y considero uno de los mejores jugadores de todos los tiempos junto a Sotil, no merecía estar en el grupo. La Comisión de Rafael Hanza lo llevó y ahí empezaron los problemas.
El día del partido entra Ramón Mifflin y me dice que no iba a arrancar. ‘Por qué no viene ‘Tim’ y me lo dice de frente que te manda a ti', le reclamé. Ramón me calmó: ‘Sobrino, no se enoje’. Al final le dije: ‘Hagan lo que quieran’.
No. Le dije que si sabía que no iba a jugar me iba de vacaciones con mi familia y no venía a España. No necesitaba el Mundial para conseguir equipo en Europa, porque ya tenía contrato.
La Federación no quiso pagar un dinero que le pidió Tigres por cederme. Estaba disputando el título en México, quería ir con mi selección, pero la Comisión solo negoció que disputara la Copa del Mundo.
Jugué con Platini, Maradona, Gullit, el polaco Boniek, Toninho Cerezo. Llegué a Europa cuando jugaban dos extranjeros por equipo y todos tenían que ser de selección. Solo llegaban ‘estrellas’ que habían disputado un Mundial. El primer año estuve entre los más destacados y aún me consideran entre los mejores extranjeros que pasaron por aquí.
Un gran logro. Durante mi carrera me marqué metas. Primero jugar en Boys, donde estuvo mi papá. Luego ir al extranjero y para eso debía antes estar en la selección.
Éramos casi el mismo grupo del 81 con algunos refuerzos. Teníamos más fútbol que Argentina, que solo era Maradona, garra y patadas. Nos tenían miedo, por eso salen a romper a Franco Navarro. Una desconcentración en la defensa nos costó.
Me quiso Boca. Habían contratado a Héctor Bailetti, compañero mio en Defensor, y el presidente me citó al Hotel Crillón para ver mi pase. Le dije que me gustaría, le pedí una cantidad y una casa. ‘Eres un pibe, esa cifra es demasiado y solo se la puedo pagar a un conocido’, me respondió. Le di las gracias y me fui.
Un empresario uruguayo me llevó. Creía que ya tenía club y cuando llegamos me dice que hay tres opciones: Toluca, Español (actual Necaxa), para reemplazar a Muñante, y Tigres. Pregunté por los entrenadores y Claudio Lostanau, que también era peruano, dirigía a Tigres y le dije: ‘A ese voy’.
Cada dos o tres años voy para allá y los niños me piden fotos, les digo: ‘Hijo, si tú no me conoces’. Y me dicen que sus papás o abuelos me vieron y les hablaron de mí.
Eso nace, la dificultad que encontraba en las marcas hacía que haga ‘tic’ y luego ‘tac’, y dejaba parado al rival.
Era la época, uno estaba joven. Cuando jugaba en Perú la tienda ‘La casa del hippie’ me hizo contrato para usar su ropa y cada vez que llegaban modelos nuevos los lucía. Ahí le agarré el gusto a la moda. Luego el ‘african look’ fue por la serie ‘Patrulla juvenil’. Ahora solo uso un buen reloj y mi anillo de matrimonio.
Tenía capacidad y cualidades, lo hizo bien, pudo continuar, pero en Italia para triunfar tienes que ser más profesional.
Para hacer carrera deben salir al extranjero a los 17 o 18 años para formar la mentalidad profesional que se adquiere en otros países. Miren a Cristiano Ronaldo que gana lo que gana y a los 35 años sigue haciendo goles. El peruano vive el momento, sale en el periódico por un par de goles y se olvida de todo, se cree más que el entrenador, comienza a salir con vedettes, no invierte en su físico, se conforma con poco.
Cueva, Advíncula, que tiene potencia y llega hasta el fondo, Carrillo y Guerrero, un goleador neto. Gracias a ustedes por acordarse y a seguir cuidándose por la pandemia.
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