Votemos por el pan con chicharrón, porque nuestra selección no alimenta. Desayunemos fuerte, que el menú ‘bicolor’ y la cena nacional carecen de proteína de juego y carbohidratos de calidad. Sí, hay que concentrarnos solo en votar en el ‘Mundial de Desayunos’, porque del otro Mundial nos botaron una suma de errores y la goleada 3-0 ante Uruguay nos llevó a buscar antiácido.
Jugadores sin respuesta, con apenas 2 tiros directos a la portería local, uno de Yoshimar Yotún y otro de Jairo Concha, un entrenador que no sabe replantear y dirigentes que valen un centavo fueron los ingredientes de este desastre.
Fuimos a buscar un milagro al ‘Centenario’, pero en vez de eso nos pusimos a rezar. Un once donde Erick Noriega estuvo demasiado solo para la marca, donde Yotún caminó la cancha y Luis Advíncula se convirtió en la carretera que los uruguayos pintaron de celeste con las incursiones de Brian Rodríguez y Facundo Pellistri.
Visto así, no sorprendió que Rodrigo Aguirre se meta en el centro de una zaga temerosa y estampe el cabezazo del 1-0 a los 14’. Luego, los errores en salida, que incluyeron al arquero peruano, ayudaron a que el local roce el segundo grito con tiros de Giorgian De Arrascaeta (9’, 24’ y 36’), el más desequilibrante de los anfitriones y al que Ibáñez nunca mandó a referenciar.
Porque no tenemos técnico y tampoco futbolistas. Eso se notó en el complemento, cuando corrimos detrás de la pelota y apenas las incursiones con remates elevados de Kevin Quevedo fueron gotas de agua. Peor aún, como atrás, donde no estuvo Carlos Zambrano, eran error tras error y llegó otro gol más, el que anotó De Arrascaeta a los 58’ tras cabezazo del ‘Búfalo’ Aguirre que se ‘devoró’ a Garcés y Abram.
Después, entre Gallese y los errores de definición de los charrúas, se fue el tiempo, no sin antes sellar la goleada Federico Viñas con un tiro de zurda en el área (80’). Y así se acabó el sueño.
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