Polideportivo

Aníbal Aliaga: ‘Me llaman ‘Loco’ pero soy muy cuerdo para manejar’

Piloto campeón mundial de motos acuáticas y competencias automovilísticas, narra sus inicios en cada disciplina, los riesgos y aventuras de una vida entre la velocidad y la responsabilidad. 
Empezó en el remo y ama la adrenalina (Foto: Lenin Tadeo)

La vida es una carrera diaria, donde la meta es llegar a la felicidad. Aníbal Aliaga es un piloto peruano que ha disfrutado de la sensación única e inigualable de ser el mejor en los deportes que emprendió. Hizo un pacto con la velocidad, vive abrazado a la fe y lucha por ser un buen tipo. Esta es la increíble historia de un campeón del mundo en motos acuáticas, el mejor en el automovilismo peruano, que sigue cultivando emociones, que van desde el rugir de un motor a la sonrisa del prójimo.

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Aníbal, ¿Cómo empezó esta historia?

Practicaba remo en el club Regatas y, mientras con mis compañeros nos esforzábamos al máximo, vi pasar una moto acuática.

¿Te impactó?

Sí y me prometí que un día tendría una.

¿Entonces?

Por temas laborales, en la empresa donde trabajaba, me enviaron al norte del país para vender un terreno a unos chinos.

Sigue

Llegué y en el lugar había un grupo electrógeno. El chino me preguntó si ese aparato venía dentro de la venta.

¿Qué respondiste?

Que no y él me comentó que quería adquirirlo.

¿Entonces?

Me dio una plata extra y con ese dinero compré la moto y fui campeón nacional 9 veces, gané 2 títulos sudamericanos y finalmente campeón del mundo.

¿Y cómo llega el automovilismo?

De chico manejaba muy rápido y mi abuelo me comentó: ‘Mejor corres autos’ y se cumplió.

¿Te presentaste a las carreras?

El 2024 gané, en mi categoría, ‘Caminos del Inca’.

Todos coinciden que es la competencia más peligrosa

Me he ido 165 metros abajo de un precipicio y, como era invierno, estaba lleno de vegetación, que hizo posible que me amortiguara la caída y, gracias a eso, salí ileso sin una sola fractura.

¿No te pasó nada?

Trepé y volví a la pista.

¿Otra de esas?

Iba con mi copiloto, que leía la hoja de ruta, me indicaba que avance con todo, que no baje la velocidad, que la curva estaba limpia, y en eso me encuentro con un camión que venía en mi contra y un abuelito que pasaba caminando.

¿Qué hiciste?

Solo podía pasar en medio de ambos y lo hice, sin ni siquiera rozar con alguno.

¡Qué habilidad!

Eso es obra del ‘De Arriba’.

Ha caído a un precipicio de 140 metros de profundidad (Foto: Lenin Tadeo)

Sabes, me doy cuenta de que ir sobre ruedas es un deporte en equipo.

No hay un solo piloto que haya ganado solo. Con el copiloto ya te expliqué como son nuestros diálogos y con el resto del equipo de trabajo andamos conectados todo el tiempo.

¿Ejemplo?

Nuestro equipo sabe dónde estamos y nos avisan o les avisamos lo que necesitamos.

¿Una promesa?

Estábamos con todo el grupo y me preguntaron si ganaba el Rally qué me animaba a prometer.

¿Qué respondiste?

Ir a misa todos los domingos. Y lo cumplo cada fin de semana, no falto nunca.

Si tienes cercanía con Dios, ¿quiere decir que eres un buen tipo?

Trato de ser justo cada día.

¿Eres un hombre con suerte?

No, pero si creo en las buenas vibras.

¿Cómo las expresas?

En las cosas cotidianas. Entrar a un banco y decir buenos días, saludar con quien te cruces en la calle. No importa que no te respondan.

¿Eso quiere decir?

Ayudar al prójimo, ser solidario. Al final, nunca sabes cuando vas a necesitar de la otra persona. La vida da tantas vueltas.

Ojalá todos pensaran de esa manera

Para qué ser soberbio o patán cuando puedes ayudar.

Sería bueno que cuentes un acto que te haya dejado con el alma feliz.

Les pido a las marcas que me auspician que me ayuden para juntar útiles escolares para esos pueblos donde pasamos rugiendo el motor. Ese ruido los perturbaba, pero después de compartir con ellos, darles esos presentes, cada vez que pasamos a toda velocidad nos saludan con una sonrisa.

¿Y eres igual con tus trabajadores?

Ellos se alojan en el mismo hotel donde duermo, desayunamos, almorzamos y cenamos en la misma mesa.

¿Próximo objetivo?

Voy a ser presidente de la Confederación Sudamericana de Motonáutica.

Te veo hiperactivo.

Me llaman ‘Loco’, pero soy muy cuerdo para manejar.

¿En serio?

Siempre mis copilotos dicen voy más despacio de lo que debería ir. Es que soy precavido.

¿Y en las pistas de la ciudad?

Voy rápido, pero nunca he chocado.

¿Eres feliz?

Salvo un problema con tres extrabajadores que han hecho una apropiación ilícita, que me ha generado dolores de cabeza, puedo decirte que sí. ¿Sabes cómo lo asumo?

Dime

El ‘Bravo’ dice: ‘Te va bien en todo, te toca sufrir un poquito’, je, je.

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