La historia de Alianza Lima y la Copa Libertadores es todo menos un relato de amor. La noche del pasado martes, una vez más, la palabra ‘eliminación’ abrazó al equipo blanquiazul y en esta ocasión fue por la derrota 1-0 a manos del Atlético Mineiro. Más allá de las polémicas en ese partido debido al VAR, el cuadro íntimo tuvo otras razones de peso para decirle adiós al torneo continental y los aficionados no se contentan con haber ganado el Apertura de la Liga 1 por sobre la ‘U’ y Cristal.
El 21 de octubre del 2022 Alianza se clasificó a la Copa Libertadores 2023, donde su primer encuentro lo jugó el 4 de abril. Es decir tuvo cinco meses y medio para armar un plantel bueno y equilibrado, cambiar o no al comando técnico y planificar estrategias. No hizo nada eso. Analicemos en qué se equivocó.
Christian Cueva y Carlos Zambrano ganarían más de 60 mil dólares mensuales, Gabriel Costa más de 25 mil lo mismo que Pablo Sabbag y Santiago García. Otros jugadores como Josepmir Ballón, Bryan Reyna y Hernán Barcos también tienen sueldos elevados. Salvando las distancias, Alianza se convirtió en el ‘PSG peruano’ y los jugadores se aburguesan.
Los salarios en La Victoria se asemejan a los de Sporting Cristal en la década de los 90. En Sudamérica solo el fútbol brasileño parece pagar más. Si nos vamos a la élite, en la Premier League el paraguayo Julio Enciso, figura del Brighton cobra 30 mil dólares mensuales. Menos de la mitad de los ‘consagrados’ en Matute.
En Matute sabían que les faltaban un arquero que responda a nivel internacional, laterales ‘coperos’ y un buen mediocampista creativo con personalidad. ¿Qué hicieron? Trajeron a Christian Cueva que se la pasó en matrimonios y fiestas los dos primeros meses del año, le renovaron a Aldair Rodríguez y creyeron que el joven Nicolás Amasifuén podía responder como marcador zurdo.
Terribles errores que los terminaron pagando. El bicampeón peruano improvisa centrales en los costados, lleva cinco meses esperando a Cristian Benavente y apenas Carlos Zambrano y Jesús Castillo han justificado a medias su contratación. ¿Gabriel Costa? No marca un gol en Copa Libertadores desde hace 7 años y Alianza lo trajo.
Nadie puede dudar de las buenas intenciones de Guillermo Salas o su hinchaje por Alianza, sin embargo le faltó capacidad en sus planteamientos. Mandó a Hernán Barcos, con 39 años, de único ‘9′ ante Mineiro, nunca arriesgó con dos puntas, sus laterales jamás mostraron proyección y no se notó trabajo en pelota parada.
Con equipos mucho más limitados, Alianza sumó un punto en la Libertadores 2018, 2019 y 2020. Este Alianza de Salas no mostró un juego colectivo, terminó tirando centros y con futbolistas que buscaron más el penal que la pared. Además, recurrió demasiado a las faltas sumando 10 tarjetas amarillas en los últimos tres partidos de Libertadores, dos de ellos como local.
El ‘Alianza Lima millonario’ terminó siendo pobre en la Copa Libertadores. Fichar mal, jugar mal, pagar de más es su sello hasta ahora.
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