Por Carlos Bernuy

Es más fácil cambiar un profesor que decirle a treinta alumnos que se busquen otro colegio. Pablo Bengoechea viene navegando en los extremos de un sentimiento que surgió en diciembre del 2016 cuando fue anunciado como nuevo técnico de . Se fue en 2018, volvió en 2019 y está por irse en este 2020. Por ahora, afronta un mar cuyas olas ya lo han mandado a la arena al quedarse sin el respaldo del ‘Fondo Blanquiazul’ y siendo presionado para volver a contar con el díscolo Jean Deza.

¿Cuánto de responsabilidad tiene el entrenador en este mal momento? ¿Cuánto de porcentaje tuvo en las buenas noticias?. Ambas cosas deben ser analizadas. El título del 2017 fue orquestado por el ‘profesor’. Tomó a jugadores veteranos como Lionard Pajoy, a un extranjero que venía sin ritmo como Luis Aguiar y a elementos regulares para formar un cuadro solvente que ganó tres clásicos de cuatro y ambos partidos a Cristal.

Ese Alianza del 2017, que llegaba por arriba pero también anotaba golazos, como el de Luis Ramírez a los celestes en Matute o aquel tiro libre de Germán Pacheco a San Martín fue poco valorado. El equipo ganó Apertura y Clausura y muchos solo hablaban del juego ‘al pelotazo’. Alianza fue mucho más que eso, fue un equipo duro, una característica que con el mismo Bengoechea empezó a perder en 2018 y el resultado fue que lo golearan en la final.

Tras irse de Matute, el técnico volvió en junio del 2019 tras el desastre que fue Miguel Ángel Russo y en base a motivación y resultados positivos llegó a la final otra vez. Pero allí empezó a mostrar sus falencias ya que no supo replantear el juego en la definición de ida y tampoco acertó en el planteamiento en la vuelta. Lo más delicado llegó en 2020 cuando, más por un clamor popular cambió su sistema a tres defensores.

Santiago Rodríguez anotó el gol más rápido de la Copa Libertadores 2020 a Alianza Lima
Santiago Rodríguez anotó el gol más rápido de la Copa Libertadores 2020 a Alianza Lima

Peor aún, avaló la contratación de elementos como Jean Deza y Alexi Gómez (indisciplinados), Alberto Rodríguez (propenso a las lesiones), Oslimg Mora (sin nivel) y mantuvo en el equipo a pésimos delanteros como Adrián Balboa y Federico Rodríguez, además de aceptar cambiar a Wilder Cartagena por un Josepmir Ballón que no da la talla. La confección del equipo fue una responsabilidad total del entrenador uruguayo.

En la cancha, su equipo es timorato, débil para defender, nervioso cuando ataca y cambia tanto de sistemas que suele terminar mareado. El técnico parece haber llegado a su techo y para colmo demoró en castigar las indisciplinas ya que en la primera juerga, durante la pretemporada, debió poner mano dura. Hoy Bengoechea ya no tiene el respaldo y de parte suya sabe que hay un desgaste irreversible. Por eso la puerta de salida está a un paso.

Méritos y culpas. El ‘profesor’ seguramente dejará el aula blanquiazul. Sus conocimientos quedaron cortos, sus últimos alumnos fueron una decepción.

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