POR: FERNANDO ‘VOCHA’ DÁVILA
Ella y el viento se conocen. La libertad y su velocidad son amigas. Pero, por ahora, se tiene que quedar estática, caminando por pequeñas dimensiones y lo asume, lo acepta, porque es para el bien de todos.
Inés Melchor, nuestra maratonista, multicampeona a nivel internacional, va descubriendo habilidades en el obligado aislamiento social al que una pandemia nos ha empujado.
No soy muy buena cocinando, pero me salen bien los postres.
Pastel de acelga, de zanahoria y de chocolate.
Como bien.
Pachamanca con papas y habas. No dejo nada.
Chancho a la caja china, con choclo y papa.
Tengo dos pies izquierdos.
Cuando estoy en reunión familiar y solo a veces.
Para mí, sí.
Soy romántica y de los antiguos me gustan José José, Camilo Sesto, entre otros.
Cuando viajo con mi papá, él pone la música y toda la ruta vamos escuchando.
No hay que perder la forma.
Entreno de 7 y 30 hasta las 10 de la mañana y en la tarde una hora de 4 a 5.
Corea y Japón. La vida es tranquila, ordenada y segura.
Sao Paulo. Teníamos que subir al avión que nos regresaba al país y salimos con muchas horas de anticipación, pero las pistas estaban llenas y, al final, no llegamos a tiempo y perdimos el vuelo.
En la India. Probé un guiso similar al ají amarillo.
Tenía un sabor impasable.
Sí, me gusta y en Corea comí uno que me adormeció todo el cuerpo.
Es que nací un 30 de agosto y es un homenaje a Santa Rosa. Pero nadie me llama por ese nombre.
Ja, ja, ja que me mientan, que no cumplan con lo que prometen o si no logro lo que me propuse.
Reniego.
Con mi esposo nos hemos planteado el tema y siempre nos preguntamos si son tiempos de traer un ser a este mundo, lleno de complicaciones y ahora infectado como está.
Todas las competencias han pasado para el siguiente año y creo que el 2021 será mi última temporada.
Volveré a ejercer la abogacía registral.
Ahora es momento de respetar lo que indica el gobierno y los peruanos ya hemos demostrado que unidos podemos alcanzar todo lo que nos proponemos.
A ustedes por la entrevista y mis palmas y respeto a los médicos, policías y enfermeras que se la juegan todos los días por el Perú.
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