Vida de técnico. No corren, pero terminan los partidos sudorosos, agitados, con la adrenalina a flor de piel. Viven con la amenaza del despido todas las fechas que sus equipos se presentan a jugar. El profesor Raffo Castillo pertenece a esa raza especial que es un entrenador de fútbol. Nacido en Alianza Lima, conocedor de lo que es la Liga 1 y 2, además de la Copa Perú, bebiendo un refresco frío, perfecto para darle pelea a esta temperatura, abre su memoria, también su corazón y convierte esta entrevista, en una especia de confesionario.
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Imposible.
A las 10 de la noche puedes quedarte dormido, pero despiertas a las dos.
Solo duermes unas cuatro horas.
De manera simple, dar la información a tus jugadores, para que se puedan desarrollar.
Ser coherente entre lo que dices y haces.
Muchos, pero me ha ido bien con ellos.
Luis ‘Pompo’ Cordero. Lo tuve en UTC y fuimos a jugar a Chota.
El estadio estaba lleno, la gente nos recibió con piedras y estábamos empatados 2 a 2.
Lo hice entrar faltando 15 minutos y marcó el 3:2.
Primera vez que veo a un jugador que no festeja un gol. Se me acercó.
A decirme: ‘No sé qué he hecho, nos van a matar’
Dirigía a José Gálvez y tenía en mi equipo a Alex Magallanes. Estábamos jugando contra Sport Boys en el estadio ‘Miguel Grau’, íbamos 1:1 y lo saco.
Salió moviendo las manos y vociferando: ‘Siempre me saca a mí’
Pasaron 6 minutos y marcamos el segundo gol y ganamos. Cuando acabó el partido, se acercó y me dijo: ‘Profesor, me gustaría hablar con usted y pedirle disculpas’, le respondí que no había problema y que no se preocupe.
En Huaraz, dirigiendo a la Universidad San Martín, enfrentamos al local y tenía todo listo para qué entre Pedrito García, que siempre anotaba cuando ingresaba.
Estábamos jugando bien y decido que entre el ‘Romario de los pobres’ y saco un delantero. Desde el fondo, el colombiano Rogger Cambindo, que jugaba para mi equipo, gritaba: ‘No lo saque, a él no’ y obviamente no cambié mi decisión.
Pasaron 5 minutos y Pedrito hizo el gol y todos se vinieron a abrazarme y el ‘cafetero’ llegaba corriendo, gritando: ‘Usted sabe lo que hace’.
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Sí y de ‘8′, como se llamaba en ese tiempo.
No era malo, pero vivía con la presión de ser hijo del técnico ‘Cholo’ Castillo.
Siempre eh vivido con eso y he respondido que nunca he querido parecerme o ser mejor que mi padre.
El que te dice las cosas de frente.
Roberto Mosquera. Descendió con dos equipos, pero después salió campeón varias veces. Aprendió de sus errores y eso prueba que es inteligente.
Vivía en un hotel y me llamaron de la recepción para avisarme que un hombre me estaba buscando.
Bajé y estaba con una camisa blanca y una corbata negra. Lloraba y me dijo que habían atropellado a su hija y había muerto y su esposa estaba grave.
Ayuda económica y ante tremendo drama, le di unos billetes.
Saliendo al entrenamiento, que era una media hora después, sentado en la mototaxi que me trasladaba, lo veo al tipo en una esquina.
Tenía la corbata atada a su frente y con una botella de cerveza en la mano. Me la hizo y bien.
Ya tengo mi cuerpo técnico y a la espera que nos llamen.
Gracias a ustedes por la entrevista.
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