Martín Farfán volvió a las calles de Ascona, en Breña, junto a Puchungo Yáñez en una edición de ‘Lateando con Puchungo’ de Trome. Entre recuerdos de barrio, fútbol y amigos, el actor cómico contó cómo su relación con la pelota terminó llevándolo hacia un escenario, aunque al comienzo ni siquiera imaginaba dedicarse a la actuación.
“Yo jugaba siempre con ustedes, pero ya mi equipo se desarmó, todos fueron haciendo su vida y yo me dediqué al arte”, contó Farfán al recordar aquella época en la que compartía las pichangas con sus amigos.
El fútbol, sin embargo, nunca desapareció de su vida. El cómico reveló que es hincha de Alianza Lima, aunque también celebró los campeonatos de sus amigos de Universitario. Su explicación fue directa: eran sus patas, sus hermanos, los mismos con quienes compartía las calles y las canchas.
“Es que eran mis amigos, mis hermanos, mis brothers”, explicó Martín cuando Puchungo recordó que festejaba los títulos de la ‘U’. Y vaya que había celebraciones: recordó especialmente cuando Andrés Balán Gonzales anotaba y él terminaba gritando el gol junto a sus amigos.
Su vínculo con los futbolistas también apareció en otro momento de la conversación. Farfán recordó su paso por Maxicar, lugar al que llegaban varios jugadores porque sabían que él paraba con ellos. La relación con los peloteros hacía que el negocio también tuviera su propia dinámica.
“Todos los peloteros eran mis amigos. O sea, todos los peloteros llegaban porque ya sabían que yo paraba con ustedes”, relató el artista durante la charla con Puchungo.
Aquella etapa tuvo incluso sus pequeñas ganancias. Martín contó que, antes de recibir un sueldo, los futbolistas que compraban determinados productos le dejaban una propina. “Cada compra me dejaba un topito. Me daban mi propina. Antes del sueldo, un billete”, recordó entre risas.
Pero mientras seguía vinculado al ambiente futbolístico, apareció una oportunidad que terminaría cambiándole la ruta. Rafael Santacruz pasó por la zona y necesitaba a alguien para interpretar un personaje pequeño, un duende, en la obra teatral ‘Sueño de una noche de verano’.
Martín confesó que nunca había hecho teatro y tampoco conocía personalmente a Santacruz. Lo conocía de vista porque su esposa vivía en Napo y fue así como recibió la invitación para participar en el proyecto que realizaban junto a Piero Solari.
“¿Teatro? No, yo nunca he hecho teatro”, recordó que respondió inicialmente. Sin embargo, Santacruz insistió porque necesitaban un personaje como él: “chiquito”, según le explicó.
Farfán llegó al casting pese a que en aquel momento estaba trabajando. “Yo estoy chambeando, le dije. Vamos un ratito. Y fui al casting”, contó sobre aquella decisión que terminó acercándolo por primera vez a las tablas.
Lo curioso es que llegó como un completo empírico. Nunca había estudiado actuación, pero tenía otras habilidades que llamaban la atención. “Yo era pilas. Me gustaba tocar con mi cajón. Ahí me habían visto”, explicó durante la conversación.
En aquella prueba estuvieron Laura Solari y Piero Solari. La reacción de este último, según recordó Martín, fue inmediata: “¡Oh, él es!”.
Así, el hombre que había compartido las pichangas con sus amigos y que estaba acostumbrado a moverse entre futbolistas terminó encontrando otra cancha: el escenario. Su propio relato muestra que el camino hacia el arte comenzó cuando el equipo de barrio se desarmó y cada integrante tomó su propio rumbo.
Y mientras algunos siguieron ligados al fútbol, Martín Farfán encontró en aquella invitación de Rafael Santacruz la oportunidad para probar algo que nunca había hecho. El casting para ‘Sueño de una noche de verano’ terminó siendo la puerta de entrada a una nueva etapa de su vida.
Entre las calles de Ascona, los recuerdos de las pichangas y las anécdotas con sus amigos futbolistas, Farfán volvió a contarle a Puchungo cómo la pelota quedó atrás y el arte apareció casi de rebote. Esta vez, el partido se jugó sobre las tablas.
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