
Han pasado más de dos décadas, pero Aldo Olcese sigue defendiendo aquella polémica jugada que protagonizó con la camiseta de Alianza Lima frente a Cienciano en 2004. En una nueva edición de ‘Lateando con Puchungo’, el exmediocampista confesó que todavía le reclaman por no devolver una pelota en una acción relacionada con el fair play y lanzó una frase que seguramente encenderá el debate entre los hinchas: “Para mí el fair play no existe. Para mí es una mentira”.
El popular ‘Voz de pito’ recibió a Alfonso ‘Puchungo’ Yáñez en Chorrillos, donde ambos repasaron las historias de su carrera futbolística. Entre recuerdos, bromas y confesiones, apareció un episodio que sigue persiguiéndolo mucho después de haber colgado los chimpunes.

Olcese, recordado por su habilidad, su baja estatura y sus goles importantes, no necesitó demasiadas preguntas para explicar su posición. Cuando el tema llegó a aquella acción frente al cuadro imperial, dejó claro que no piensa cambiar de opinión.
“Yo asumo mi responsabilidad de todo. Para mí, el fair play no existe. Para mí es una mentira”, sostuvo durante la conversación.
Su argumento apunta a una situación que, según él, se repite constantemente en las canchas: un futbolista cae al césped, el rival interrumpe su ataque para enviar la pelota afuera y, cuando se reanuda el juego, el equipo que recibió ese gesto ya consiguió reorganizarse defensivamente.
“Porque tú estás atacando y uno se tira al piso y, por fair play, la boto acá, pero cuando me la regresas, todo tu equipo ya regresó y te la mandan a tu arco”, explicó.
Para el exjugador blanquiazul, esa supuesta cortesía termina perjudicando al equipo que tenía la iniciativa. Y esa fue, precisamente, la razón por la que decidió no seguir la conducta que esperaban sus rivales.
EL GOL QUE HIZO ARDER CUSCO
Para entender la bronca hay que regresar al 26 de diciembre de 2004, cuando Alianza Lima visitó a Cienciano en el estadio Inca Garcilaso de la Vega, por la última fecha del Torneo Clausura. Los dirigidos por Gustavo Costas necesitaban un resultado que les permitiera acceder a la definición del título nacional frente a Sporting Cristal.
Los íntimos empezaron golpeando primero. Flavio Maestri abrió la cuenta a los cuatro minutos, pero Miguel Mostto igualó para los cusqueños y Germán Carty puso el 2-1. Con ese marcador, los blanquiazules veían complicarse sus aspiraciones.
Hasta que apareció Olcese. A los 85 minutos, cuando el encuentro se consumía, una interrupción por un futbolista tendido sobre el césped terminó convirtiéndose en una de las jugadas más discutidas de aquel campeonato.
El árbitro Víctor Hugo Rivera dispuso reanudar las acciones con un balón al aire en campo de Cienciano. Los locales esperaban que Alianza les devolviera la pelota como gesto de juego limpio, pero el volante victoriano tenía otros planes.
El menudo mediocampista aprovechó la reanudación, combinó rápidamente con Maestri y sacó un remate que venció al arquero Óscar Ibáñez. ¡Gol de Alianza! El marcador quedó 2-2 y los cusqueños protestaron por considerar que se había vulnerado el fair play.
La acción fue válida para el árbitro, pero encendió una discusión que todavía acompaña al exjugador. El empate permitió a los íntimos acceder a la final nacional, en la que posteriormente derrotaron a Sporting Cristal por penales y conquistaron el campeonato de 2004.

“YO VENÍA MOLESTO”
En su conversación con ‘Puchungo’ Yáñez, Aldo confesó que aquella decisión no fue producto de una distracción. Por el contrario, aseguró que estaba fastidiado por la actitud de los jugadores de Cienciano durante el partido.
“Yo ya venía molesto a ese partido, porque yo veía que los del Cienciano se tiraban a propósito. Y yo no se la doy. Y no se la di”, recordó, sin mostrar arrepentimiento.
Su explicación fue tan frontal como aquella aparición frente al arco imperial. Para el exfutbolista, detener un ataque por un rival tendido puede terminar favoreciendo a quienes buscan consumir tiempo o recuperar posiciones defensivas.
“Porque todo equipo que está perdiendo, y no solamente en Perú, en la Premier League, hace tiempo, hermano”, comentó, al señalar que estas situaciones no son exclusivas del campeonato peruano.
Lo curioso es que el reclamo no quedó enterrado en las tribunas del Garcilaso. Más de veinte años después, todavía encuentra aficionados dispuestos a recordarle aquella jugada.
“Hasta ahora. Hasta ahora me dicen: ‘Fair play, fair play...’”, confesó entre risas.
Y hasta contó que una reunión en Punta Negra terminó convirtiéndose en un inesperado debate futbolero. Un conocido suyo, que había tomado algunas copas, lo encaró por lo ocurrido frente al conjunto rojo.
“Un pata, que ya estaba movido, me increpó eso: ‘Que tú no eres leal, porque esto, que lo otro...’. Y ya estábamos movidos”, relató.
Olcese aseguró que no acostumbra responder a las provocaciones y que prefirió mantener la calma. Al día siguiente, cuando los ánimos se habían enfriado, su conocido se disculpó y ambos pudieron conversar sobre el episodio.
“Yo nunca soy de contestar, yo siempre soy tranquilo. Yo me cago de la risa y todo. Después, al día siguiente, ya el pata, bueno, disculpa”, recordó.
Entonces aprovechó para explicarle su postura, la misma que mantiene desde aquel campeonato que terminó celebrando con Alianza Lima.

“Y yo ahí ya le expliqué: ‘Mira, lo que pasa es esto. El fair play, con lo que tú mismo dices, el fair play no existe’. Ya, todo bacán. Pero sí, hay mucha gente que no lo entiende”, agregó.
Para el exvolante, la contradicción está en exigir gestos deportivos cuando convienen y olvidarlos cuando un equipo necesita defender una ventaja.
“Hermano, no existe. Cuando haces tiempo, ya no es fair play. ¿Quién está ganando 1-0, faltan cinco minutos y va corriendo a traer la pelota? Por favor. Los entrenadores abren las piernas. El otro le esconde”, disparó.
Su recordado gol sigue siendo materia de debate porque el fair play, entendido como la devolución voluntaria del balón en estas circunstancias, es una convención deportiva y no una obligación reglamentaria. Por eso, aunque Cienciano protestó, el tanto fue convalidado.
Olcese no pretende convencer a todos. Sabe que algunos hinchas nunca le perdonarán aquella viveza, pero tampoco reniega de la jugada que ayudó a los victorianos a llegar a la definición del título. Entre bromas y recuerdos, dejó una conclusión que conserva intacta desde 2004: para él, el fútbol se juega hasta que el árbitro diga lo contrario.











