
La noche en Sevilla tuvo de todo: goles relámpago, errores, reacción, drama y un final que se decidió desde los doce pasos. La Real Sociedad escribió una página dorada al vencer al Atlético de Madrid en la final de la Copa del Rey.
El partido terminó 2-2 tras el tiempo reglamentario y la prórroga, pero en la tanda de penales apareció la figura de Unai Marrero. El portero detuvo los disparos de Alexander Sorloth y Julián Álvarez, y dejó servido el escenario para que Pablo Marín sellara el 4-3 definitivo.

“Sabía que si llegaba el momento de los penaltis, yo, el equipo y la afición confiaban mucho en mí”, dijo Marrero, aún incrédulo por lo conseguido.
El arranque fue un golpe directo al mentón del Atlético. Apenas habían pasado unos segundos cuando la Real ya estaba arriba en el marcador.
GOL DE RÉCORD Y PARTIDO ABIERTO
Solo 14 segundos necesitó la Real Sociedad para romper el cero. Balón largo, centro desde la derecha y Ander Barrenetxea apareció para marcar de cabeza el gol más rápido en la historia de una final de Copa del Rey.
El tanto expuso las dudas defensivas del equipo de Diego Simeone, pero la reacción no tardó. A los 19 minutos, Ademola Lookman aprovechó un pase de Antoine Griezmann y definió con un zurdazo ajustado para el 1-1.
El duelo se volvió intenso, de ida y vuelta. Antes del descanso, una acción dentro del área cambió el rumbo momentáneamente. Juan Musso chocó con Gonçalo Guedes y el árbitro sancionó penal.
Mikel Oyarzabal tomó la responsabilidad y no falló. El capitán de la Real puso el 2-1 en el tiempo añadido del primer tiempo y devolvió la ventaja a los suyos.
En la segunda mitad, el Atlético empujó. Buscó por todos los caminos, insistió con centros, con remates y presión alta, pero la defensa vasca resistía.
Hasta que apareció el golpe que alargó la historia.

DEL DRAMA A LA GLORIA
A los 83 minutos, Julián Álvarez sacó un disparo preciso que se coló en el ángulo y puso el 2-2. El empate llevó el partido a la prórroga y encendió el tramo final.
En el tiempo extra, ambos equipos tuvieron opciones. Musso se redimió con varias atajadas, mientras que Álvarez estuvo cerca de convertirse en héroe, pero su remate se estrelló en el poste.
El Atlético generó ocasiones, pero no encontró el gol que evitara los penales.
Ahí, la historia cambió de dueño.

Marrero se agrandó en el arco. Adivinó las intenciones de Sorloth y Álvarez, y detuvo sus remates. Con el rival golpeado, Pablo Marín asumió la responsabilidad del último disparo.
“Traté de dejar la mente en blanco”, contó luego. Y lo logró. Su remate al ángulo sentenció la tanda y desató la celebración.
La Real Sociedad levantó así su cuarta Copa del Rey, la primera desde 2020, esta vez con su gente en las tribunas del estadio La Cartuja.
Para el Atlético quedó el golpe y la necesidad de mirar hacia adelante. Su próximo objetivo será la semifinal de la Liga de Campeones ante el Arsenal.
“Es una noche triste, pero tenemos un reto muy bonito”, dijo Griezmann, que aún sueña con despedirse con un título europeo.
Mientras tanto, en el País Vasco, la historia ya tiene nuevo capítulo. Uno que empezó con un gol en 14 segundos y terminó con un arquero convertido en héroe.










