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En los últimos años, con la llegada de cada Copa del Mundo o Eurocopa, el debate es el mismo: “¿Es justo que Francia juegue con tantos jugadores nacionalizados?”. Las críticas a la selección gala muchas veces lindan también con el racismo. Lo cierto es que la gran mayoría de jugadores convocados por Didier Deschamps para el son nacidos y criados en , contrario a lo que se piensa. Lo que sucede es que una gran cantidad de jugadores de ‘Les Bleus’ son hijos de inmigrantes, cuya llegada a este país se incrementó notoriamente en los últimos 30 años, especialmente desde África.

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De los actuales convocados, solo el golero suplente Steve Mandanda, el volante Eduardo Camavinga y el delantero Marcus Thuram nacieron fuera de Francia y en ninguno de estos tres casos se puede hablar de “nacionalizados” al estilo de los casos del brasileño Julinho o el uruguayo Gabriel Costa, quienes nacieron fuera de nuestras fronteras, llegaron adultos a nuestro país y se integraron a la selección peruana tras jugar algunos años en clubes peruanos

Mandanda nació en Kinsasa, República Democrática del Congo, en 1985, pero se mudó a Francia siendo un adolescente e hizo toda su carrera desde juveniles en Francia. Camavinga, hijo de padres congoleses, nació en un campo de refugiados en Angola, en 2002. El actual jugador del Real Madrid se mudó con su familia a la ciudad de Lille cuando tenía 1 año. Finalmente Thuram nació en 1997 en Parma, Italia, casi de casualidad, pues su famoso padre, Lilian Thuram era figura del club Parma en aquella época. Lilian, campeón del mundo en 1998, es oriundo de la isla caribeña de Guadalupe, de propiedad de Francia.

¿DE DÓNDE SON LOS FRANCESES?

Sí es verdad que muchos de los futbolistas franceses son hijos de africanos, que llegaron a París y otras ciudades en busca de una vida mejor. Kylian Mbappé, William Salibá y Aurélien Tchouaméni tienen padres de Camerún; Randal Kolo Muani y Axel Disasi, de Congo; Ousmane Dembelé e Ibrahima Konaté, de Mali; Kingsley Coman, de Guinea; Youssouf Fofana, de Costa de Marfil; Mattéo Guendouzi, de Marruecos; y Dayot Upamecano, de Guinea-Bissau.

La Francia de 1998, quizás la primera en la que empezó a notarse la presencia de hijos de migrantes, tenía entre sus figuras por ejemplo a Zinedine Zidane, hijo de padres argelinos, a Marcel Desailly, nacido en Ghana y criado en Francia, y al ya mencionado Thuram.

Luego de que la selección francesa jugara las semifinales de los Mundiales de 1982 y 1986, entró en una etapa de crisis y, en 1988, abrió el centro Clairefontain, donde empezaron a formar talento joven de todos los rincones de Francia y de todas las sangres, encontrando los frutos a ese trabajo con dos títulos mundiales en 1998 y 2018 y la posibilidad de un tercero en camino.

¿De dónde provienen los jugadores de Francia?
¿De dónde provienen los jugadores de Francia?

Distinto es el caso, por ejemplo de Marruecos, que sí cuenta con una gran cantidad de jugadores nacidos fuera de sus fronteras, en un caso más similar a lo sucedido en nuestro caso con Gianluca Lapadula o Cristian Benavente. Es decir, jugadores que nacieron en Europa, pero eligieron, por diversas circunstancias, representar al país de sus padres o abuelos.

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Catorce de los 26 convocados marroquíes, que disputarán el tercer puesto con Croacia, nacieron en otro país. Entre ellos el arquero Yassine Bounou, nacido en Canadá, el defensa Achraf Hakimi, en España, el volante Sofyan Amrabat y el delantero Hakim Ziyech, de Países Bajos, y el atacante Sofiane Boufal, en Francia.

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