Sam Worthington se sinceró con respecto a su problema con el alcohol. (Foto: Reuters)
Sam Worthington se sinceró con respecto a su problema con el alcohol. (Foto: Reuters)

Sam Worthington reveló en una reciente entrevista el infierno que vivió luego de protagonizar la primera entrega de ‘. El actor confesó que cayó en el alcoholismo a causa de la fama que ganó con su personaje y autodenominó a su yo de hace algunos años como un “borracho emocional”.

Sam admitió que no pudo con la carga de la fama internacional que ganó en el 2009 con el despegue vertiginoso de su carrera como actor. Esta presión fue de las peores cosas que tuvo que atravesar y solo encontró refugio en el alcohol para paliar la ansiedad que le provocaba el ser un personaje tan reconocido.

Durante una entrevista con Variety, como parte de su regreso en la secuela del filme que lo lanzó al estrellato ‘’, que se estrenó el último viernes, el intérprete de Jake Sully narró cómo logró salir de su adicción.

"Avatar" (2009) - Y llegamos a la película que convirtió a Sam Worthington en una verdadera estrella de cine. En esta cinta, por mucho tiempo la más taquillera de todos los tiempos, el actor interpreta a Jake Sully, un marine parapléjico que se conecta con la tribu nativa de un planeta lejano mediante un 'avatar'. (Foto: 20th Century Fox/Disney)
"Avatar" (2009) - Y llegamos a la película que convirtió a Sam Worthington en una verdadera estrella de cine. En esta cinta, por mucho tiempo la más taquillera de todos los tiempos, el actor interpreta a Jake Sully, un marine parapléjico que se conecta con la tribu nativa de un planeta lejano mediante un 'avatar'. (Foto: 20th Century Fox/Disney)

¿Cómo Sam Worthington superó su adicción al alcohol?

La conducta de Worthington estuvo a punto de arruinar su matrimonio con su esposa y madre de sus hijos, Lara, con quien se casó en el 2014. Fue ella quien le dio un ultimátum para cortar su adicción de raíz. “Puedes hacer lo que quieras, pero no necesito estar cerca de esto”, le comentó según narra Sam, fueron estas palabras las que “lo sacaron del precipicio”.

“Era un borracho emocional. Me volvía más emocional y errático cuanto más bebía. No creo que fuera malo, exactamente, pero podía ser beligerante, petulante”, afirma.

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