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Durante años, los restos del antiguo puente Los Libertadores permanecieron como una herida abierta en el malecón Checa, en San Juan de Lurigancho. Fierros retorcidos y bloques de concreto marcaban el recuerdo de una obra que colapsó en 2017 y que, desde entonces, fue sinónimo de abandono e inseguridad.

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Este domingo, finalmente, las autoridades iniciaron los trabajos de demolición y limpieza de la estructura que llevaba casi nueve años sin intervención. La operación busca recuperar un espacio que dejó de ser un paso peatonal y se convirtió en refugio de delincuencia, consumo de drogas y arrojo de basura.

Así lucía el puente Los Libertadores hace algunos años. Foto: GEC
Así lucía el puente Los Libertadores hace algunos años. Foto: GEC

El retiro de los escombros marca el inicio de una etapa distinta para la zona. Según informaron las autoridades, el objetivo es transformar el área recuperada en canchas y losas deportivas que permitan devolverle un uso social y recreativo al lugar.

El operativo representa el fin de una larga espera para los vecinos, quienes denunciaron reiteradamente el riesgo que implicaba convivir con los restos del puente en plena ribera del río Rímac. Tras la demolición, distintas dependencias coordinarán la construcción de la nueva infraestructura proyectada.

FOCO DE RIESGO DURANTE CASI UNA DÉCADA

El puente Los Libertadores unía los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino. Sin embargo, en 2017, durante la temporada del Fenómeno El Niño, el incremento del caudal del río Rímac terminó por vencer la estructura, que no soportó la presión y “se desplomó”.

Cuando se le preguntó al entonces gerente de infraestructura vial de Emape qué había pasado, respondió con una frase que quedó marcada y sirvió de inspiración para burlas y memes de todo tipo.

“Este puente ha sido diseñado por los mejores especialistas del medio de acuerdo a las normas vigentes. Los tiradores están enteros. El puente no se ha caído, señor (al reportero), solamente se ha desplomado”, dijo el funcionario José Luis Justiniano en ‘Cuarto Poder’.

Desde entonces, los restos de concreto y fierro quedaron abandonados en el lecho del río y sus alrededores. La falta de intervención convirtió el lugar en una zona sin control, utilizada por personas de mal vivir y personas en situación de calle.

El subgerente de Defensa Civil de Lima, César Calderón, advirtió que la presencia de estos escombros representaba un riesgo constante para la salud y la seguridad pública. Por ello, la demolición responde a una necesidad urgente de sanear el área y eliminar un botadero informal que operaba a la vista de todos.

Las labores se realizan en el malecón Checa, donde el antiguo puente dejó de cumplir cualquier función y pasó a ser un punto crítico por la delincuencia que se asentó en el lugar.

(Foto: Andina)
(Foto: Andina)

OPERATIVO CON MAQUINARIA Y APOYO POLICIAL

La intervención es una operación conjunta de alto impacto entre la Municipalidad Metropolitana de Lima, el Ministerio de Vivienda y la Municipalidad de San Juan de Lurigancho. El despliegue incluye maquinaria pesada, personal técnico y resguardo policial.

El gerente municipal de Lima, Alejandro Jiménez Morales, señaló que durante ocho años no hubo autoridades que retiraran los escombros. Indicó que el lugar se convirtió en un foco de delincuencia que ahora buscan erradicar con un trabajo articulado.

Jiménez Morales explicó que se proyecta un trabajo conjunto con la comuna de San Juan de Lurigancho para convertir el espacio recuperado en una losa deportiva o infraestructura comunitaria al servicio de los vecinos.

Por su parte, el gerente de Gestión del Riesgo de Desastres, Mario Casaretto, detalló que se desplegaron ocho maquinarias adquiridas en la actual gestión, junto a 25 operadores e ingenieros, con el objetivo de liberar la zona en un plazo estimado de tres días.

La intervención cuenta con el apoyo de personal de Emape, Seguridad Ciudadana y la Policía Nacional, quienes resguardan el área mientras se retiran los restos de la estructura que ponían en riesgo a quienes transitaban cerca del río Rímac.

Según César Calderón, los trabajos completos de demolición y retiro total de los escombros podrían demorar entre cuatro y cinco días. Durante ese tiempo, se mantendrá vigilancia policial y de serenazgo para evitar nuevas invasiones.

Los vecinos de San Juan de Lurigancho expresaron su satisfacción por el inicio de las obras, tras casi una década de convivir con los restos del puente. Una vez concluida la limpieza, las autoridades esperan presentar el cronograma oficial para la construcción de las losas deportivas que cambiarán el rostro de esta zona del río Rímac.

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