Roberto Sánchez. Foto: Julio Reaño/GEC
Roberto Sánchez. Foto: Julio Reaño/GEC

Keiko Fujimori será la primera presidenta constitucional del Perú elegida por votación popular. El viernes, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó los pedidos absurdos del izquierdista para anular la votación en mesas del extranjero y en otras del país. Solo quedan algunas actas más que no variarán el resultado, y el JNE oficializará la victoria de la fujimorista.

Concluidas las elecciones, es bueno comentar que, contra todo lo que se podía presagiar, Fujimori no solo ganó por los votos de los peruanos en el extranjero. También por el importante porcentaje de votación, jamás visto, que logró en estratégicas regiones andinas y del sur del país, donde Roberto Sánchez creía tener asegurado un triunfo lapidario.

Lo conseguido por el fujimorismo es toda una hazaña, pues el dominio de la izquierda en esos lugares ha sido, durante décadas enteras, absoluto.

Esta situación demuestra que Sánchez era un mal candidato del izquierdismo y una mala imitación del profesor Pedro Castillo. Según un análisis de los resultados, Sánchez logró tener menos votos en dichas zonas que Pedro Castillo, cuando este se enfrentó a Keiko Fujimori en el año 2021 y ganó la Presidencia. En estas elecciones del 2026, cientos de esos votantes del chotano terminaron votando por Fujimori o prefirieron no hacerlo por Sánchez.

Vayamos a las cifras. En Cusco, Pedro Castillo sacó 83.20 % de la votación y Sánchez 78.14 %, cayó cinco puntos. Casi lo mismo sucedió en Cerro de Pasco. Castillo sacó en esa región 63.354 %, pero Sánchez cayó al 60.796 %.

Lo más espectacular aconteció en Cajamarca, el bastión del castillismo. Todos pensaban que Sánchez arrasaría. Usaba un sombrero similar al del profesor chotano y hasta emprendió una gira que llamó ‘la ruta castillista’. Nada de eso le sirvió. Castillo había alcanzado una votación del 71.280 % en el año 2021, pero Sánchez bajó ese porcentaje al 66.776 %. Cinco puntos de oro en una elección ajustada.

Casi la misma tendencia de disminución de votos ocurrió en Huancavelica (-3.408 %), Puno (-2.834 %), Huánuco (-3.565 %), Junín (-3.220 %) y Amazonas (-2.253 %). La votación de Sánchez también cayó, aunque en menor medida, en Madre de Dios, Áncash, San Martín, Arequipa, Tacna y Loreto.

A Sánchez le funcionó la imitación de Pedro Castillo solo en la primera vuelta, pero en la segunda los propios seguidores del cajamarquino lo abandonaron. Y es que Roberto Sánchez no era un político conocido ni de renombre. Su paso como congresista y ministro de Pedro Castillo fue intrascendente.

Si bien el líder de Juntos por el Perú obtuvo más de 9 millones en su postulación a la Presidencia, lo mismo no ocurrió con su candidatura a diputado para el Congreso Bicameral. Apenas obtuvo unos 15 mil votos que no le sirvieron para ser electo. Perdió soga y cabra.

También se ha quedado solo. En la marcha del viernes convocada por él mismo contra los resultados electorales, no fueron sus aliados políticos: Alfonso López Chau, Ricardo Belmont, Manuel Rodríguez Cuadros y otros más. El único que lo acompañó fue el excéntrico exfiscal José Domingo Pérez.

El psicólogo Roberto Sánchez ha perdido hasta el sombrero. Nos vemos el otro martes.

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