
El deleznable proceso electoral del 12 de abril realizado por Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), es —y será por siempre— motivo de justificadas especulaciones. Se habla, incluso, de un fraude que este sencillo columnista no comparte.
Sin embargo, ese desmadre, ocurrido específicamente en Lima, me ha hecho recordar, por las alarmantes similitudes, el plan fraudulento que en el año 2024 aplicó el dictador venezolano Nicolás Maduro, que le permitió imponerse a su opositor Edmundo González Urrutia.
Se llamó la Operación Morrocoy, en alusión al nombre de una tortuga que habita en ese país. La denominación tenía que ver con el lento caminar de esa especie, como lo hizo el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNEV), el equivalente a la ONPE.
La entidad electoral venezolana llevó al extremo de la lentitud el proceso en aquellas regiones en donde la oposición —liderada por el candidato González y la dirigente María Corina Machado— tenía mayor apoyo. El material de votación en esas zonas fue repartido con una tardanza clamorosa. Ello originó el aburrimiento y la deserción de los votantes que, durante largas horas, habían hecho extensas colas y no pudieron soportar el inclemente sol caribeño. No solo eso. Días antes, el CNEV redujo el número de urnas para que las colas fueran más largas y la deserción se acrecentara.
Todo lo contrario ocurrió en lugares que apoyaban a Maduro. Allí, el régimen repartió los insumos electorales con anticipación y hasta fletó camiones para que sus votantes llegaran temprano a los colegios electorales.
Una cosa parecida a la Operación Morrocoy ocurrió el domingo 12 de abril en varios distritos de Lima, en donde la votación claramente iba a favorecer al candidato de derecha Rafael López Aliaga, ‘Porky’. El material electoral, como ha quedado ampliamente comprobado, fue repartido de manera tardía, el mismo domingo, cuando debió haberse hecho un día antes. Muchos de los votantes tuvieron que irse a sus casas sin votar.
Hasta hoy, ‘Porky’ está peleando voto a voto su pase a la segunda vuelta con el izquierdista Roberto Sánchez, cuya votación no se centra en la capital, sino en las zonas de la sierra y centro del país. Por cierto, en esos lugares, pese a que son alejados y de difícil acceso, no se presentaron problemas como los que hubo en Lima donde la votación favorecía a ‘Porky’. ¿Pura coincidencia?
El plan fraudulento en Venezuela también consistió en boicotear el sistema informático para que el proceso de conteo fuera más lento. Se demoraron semanas enteras para procesar las actas electorales, tal como está ocurriendo con las elecciones en nuestro país.
El sistema de cómputo de la ONPE ha tenido fallas técnicas y afectado la actualización de la votación en su página web, por lo que el conteo de los votos que está realizando genera más dudas que certidumbre.
¿Por qué se ralentizó el proceso electoral en Lima el 12 de abril? ¿Hubo trampas, pillerías? Los peruanos esperamos una respuesta. Para empezar, Piero Corvetto debe ser expectorado, ¡ya!, de la ONPE. Nos vemos el otro martes.
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