Política

Franja electoral, la farra de los pillos, en Historias Nunca Contadas

Seis agrupaciones políticas direccionaron en total ¡2 millones 416 mil soles! a un solo medio: el canal Nativa
Miguel Del Castillo, dueño del partido Primero La Gente (PLG). (Foto: GEC)

Los políticos se vuelven cada vez más aborrecibles para la población por sus propias fechorías. No todos son iguales, por cierto, pero aquellos que son honestos pagan por pecadores. Cuando llueve, lamentablemente, todos se mojan.

Lo ocurrido con el destino de los fondos que la giró a los partidos para su propaganda, conocido como la franja electoral, corrobora lo que arriba se sostiene. Seis de esas agrupaciones direccionaron en total ¡2 millones 416 mil soles! a un solo medio: el canal Nativa (Abra Producciones SAC). Nativa opera como una estación fantasma. Pocos o nadie la conoce. No tiene la mínima cobertura de teleaudiencia, que es lo que busca cualquier candidato.

El propietario de esa empresa era, hasta hace poco, Miguel del Castillo, quien postulaba a diputado por el partido Primero La Gente (PLG). Del Castillo es dueño de ese partido y en esa condición solicitó a la ONPE que le transfiriera a Nativa, relacionada a su persona, cerca de medio millón de soles, cometiendo un evidente beneficio personal, aunque él lo niega. La candidata presidencial de su organización política es la excongresista Marisol Pérez Tello.

Otro partido que invirtió más de S/ 700 mil en Nativa fue País Para Todos (PPT), cuyo candidato presidencial es el comediante Carlos Álvarez. El dueño de esa organización es Vladimir Meza, quien hizo las gestiones para que ese monto fuera derivado a Nativa.

Esos dos grupos políticos —al igual que los otros que direccionaron sus fondos a Nativa— son nuevos, sin mayor historia política en el país. Ellos se han visto beneficiados con esa millonada de dinero gracias a una ley que rige desde hace varios años. La plata es de todos los peruanos que pagamos impuestos. La norma se dio para evitar que fondos ilícitos privados financien las campañas proselitistas.

Los pillos políticos se han aprovechado de esa misma ley, puesto que ella no permite, lamentablemente, fiscalizar el destino de esos fondos. Es decir, los dueños de los partidos pueden direccionar ese dinero para su propaganda donde quieran, hasta en medios afines a ellos y sin mayor trascendencia, como los casos descubiertos. No es pecado pensar que, a cambio de ese direccionamiento, recibirían su ‘porcentaje’ respectivo.

La pregunta del millón es: ¿Conocían Carlos Álvarez y Marisol Pérez Tello que los propietarios de las organizaciones que los postulan como candidatos presidenciales habían direccionado esos fondos a Nativa?

Ambos se han autoflagelado públicamente negando haber conocido aquello. Álvarez, incluso, amenazó con renunciar, pero no lo hizo. Pura finta.

Es difícil creerles que no lo sabían. Lo primero que hacen los candidatos es preguntar por los fondos económicos que sostendrán su campaña y cómo serán distribuidos. Más aún si ambos gritan que son pulcros y lucharán contra la corrupción. Si es cierto lo que profesan, debieron renunciar a sus candidaturas.

A dos meses de las elecciones, la decepción de los votantes se acrecienta. Ni el más acertado adivino se atrevería a diagnosticar lo que pasará en abril. Nos vemos el otro martes.

*Los artículos firmados y/o de opinión son de exclusiva responsabilidad de sus autores.

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