
¿Puede una persona que ha sido sentenciada por corrupción postular a ser presidente de la República? Claro, en el país todo puede ocurrir. Pero no solo eso. Lo lamentable es que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) —el organismo que debe velar por la estabilidad de nuestro sistema democrático y evitar que candidatos con conductas venales lleguen al poder— se lo permite sin inmutarse.
Es el caso de Mario Vizcarra, hermano del expresidente Martín Vizcarra, quien es candidato presidencial del partido Perú Primero. He querido escribir sobre este tema hace varias semanas atrás, cuando salió a la luz, pero el caso ‘Chifagate’ protagonizado por el mandatario José Jerí y luego las sospechosas contrataciones de sus amigas en Palacio de Gobierno ganaron más relevancia.
El fallo del JNE, que preside el magistrado Roberto Burneo, a favor del candidato Mario Vizcarra, es un escándalo mayúsculo. En octubre del año 2005, Vizcarra fue condenado a tres años de prisión suspendida por los delitos de peculado, falsedad genérica y falsa declaración administrativa.
Se comprobó que cuando era funcionario del gobierno regional de Moquegua cobraba simultáneamente su sueldo estatal y uno extra de un Programa de Naciones Unidas (PNUD), cuyos fondos también provenían del Estado. Cometió un delito flagrante: firmó declaraciones juradas ante el PNUD afirmando falsamente no tener vínculo laboral alguno con el Estado.
A inicios de este año, el Jurado Especial Electoral (JEE) de Lima Centro descubrió esa sentencia y declaró improcedente su postulación. Se amparaba en la Ley 30717 que impide postular a toda persona que ha sido condenada por el delito de corrupción, así hubieran sido rehabilitadas al cumplir su condena. Esa norma también elimina la postulación de candidatos culpables de violación sexual, terrorismo y narcotráfico.
Vizcarra apeló. Todos esperaban que el pleno del JNE ratificara la decisión de su organismo preliminar, pero lamentablemente no fue así. El argumento del JNE, que permite que Vizcarra siga en la carrera electoral, es de antología: toda persona que haya sido sentenciada por los delitos arriba señalados queda rehabilitada después de los diez años de su condena. Ese plazo, según el JNE, se cumplió el año 2018.
El JNE se basó en una sentencia del Tribunal Constitucional (TC) que establecía esa situación. Pero el TC también dejaba a criterio del organismo electoral su interpretación del plazo para aceptar o no la postulación de un condenado por corrupción.
El JNE interpretó arbitrariamente el plazo de diez años favoreciendo a Vizcarra y saltándose la ley que prohíbe a los corruptos postular a la Presidencia.
¿Está Mario Vizcarra realmente rehabilitado por la sociedad? Parece que no. Si lo estuviera no hubiese aceptado reemplazar como candidato presidencial a su hermano Martín, quien está preso, precisamente, por corrupción. Un delito que él también cometió.
El fallo del JNE sienta un precedente nefasto. Abre las puertas para que cualquier corrupto pueda postular. Solo le basta esperar diez años de su condena. Pobre nuestro país. Nos vemos el otro martes.
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