La presidenta de Somos Perú, Patricia Li. (Foto: Cesar Bueno / @photo.gec)
La presidenta de Somos Perú, Patricia Li. (Foto: Cesar Bueno / @photo.gec)

Todas las explicaciones que ha dado , el 26 de diciembre, son un insulto a la inteligencia de los peruanos. Ha dado hasta tres versiones. Una más vergonzosa que la anterior.

Su situación se agravó la madrugada del domingo cuando dio un mensaje a la Nación. Esta vez dijo que llegó a esa cena con el ministro del Interior, Vicente Tiburcio, y que había visitado a dicho comerciante en su tienda de productos y en otras oportunidades.

No lo hizo porque se le apareció la Virgencita o en un arranque de sinceridad, sino porque el diario ‘Expreso’ y el programa ‘Cuarto poder’ habían descubierto e iban a difundir esas dos nuevas situaciones que él las había ocultado.

Es innegable que ambas reuniones, la del chifa y la de la tienda Market Capón, son clandestinas, pues no están registradas oficialmente. La más escandalosa es la del restaurante, a donde llegó al filo de la medianoche y encapuchado para que no lo reconocieran.

El mandatario se ha puesto la soga al cuello en el caso del ‘Chifagate’. Cuando se le ha comparado con Pedro Castillo y las citas clandestinas que tenía en la casa de la calle Sarratea, él ha respondido: “Lo cierto es que no soy Pedro Castillo ni soy profesor. Soy abogado, sé de leyes, (sé) lo que debo hacer y no debo hacer”.

Como es obvio, un profesor de primaria mal formado, como lo era Castillo, no conoce los temas legales. Pero Jerí, siendo abogado, sabía perfectamente que lo que estaba haciendo es ilegal. Por eso llegó encapuchado. Es absurda la excusa que lo hizo “para evitar que le pidan muchas fotos”. Y más delirante es que diga que fue a la tienda Market Capón a “comprar caramelos”.

Jerí es amigo de Zhihua Yang. Lo llama de cariño ‘Tío Johnny’. Sabe, aunque lo niega, que el empresario chino tiene millonarios contratos con el Estado, muchos de los cuales no ha cumplido. Y está por presentarse a nuevas licitaciones estatales. Se ha reunido con él varias veces en Palacio de Gobierno, pero las visitas están registradas a nombre de una funcionaria subalterna.

¿Por qué Jerí se desvive por reunirse y complacer a su ‘Tío Johnny? Las fuentes consultadas por este columnista apuntan a Patricia Li, la jefa de Somos Perú, a quien Jerí llama ‘mamá’ y le es obediente: lo que le pide lo hace. Li, quien tiene un pasado cuestionable, es una vieja amiga —siempre según las fuentes— de Zhihua Yang. Y goza de influencia y poder en la comunidad de los empresarios chinos que operan en el país.

José Jerí y sus asesores pulpines deben entender que el país no se gobierna con TikTok, videítos en X y con poses de influencer. Eso es pura espuma. El presidente se ha desacreditado solo. Le espera una posible censura y serios problemas legales. La luna de miel se acabó. Nos vemos el otro martes.

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