Moisés Aguirre Pomareda (46) había visitado a dos de sus cuatro hijos y estaba en un paradero de Ventanilla esperando a sus compañeros de trabajo, pero quienes llegaron fueron dos sanguinarios sicarios en moto, uno de los cuales lo persiguió hasta asesinarlo de catorce balazos, varios de ellos en la cabeza.
Ocurrió en el óvalo de la transitada avenida La Playa, frente a una caseta de serenazgo. Aguirre estaba sentado en el paradero. A pocos metros estaban dos mototaxis estacionadas con sus respectivos conductores.
De pronto, a las 6:16 de la mañana, una moto se detuvo y el que iba atrás bajó raudamente. El padre de familia se percató de ello, corrió, pero fue herido y cayó a la pista. Allí, su verdugo lo remató.
Los asesinos abandonaron el vehículo al lado de una losa a unos 300 metros. “Mi papá trabaja en construcción. Ahora último estaba apoyando a un candidato poniendo carteles. De esa manera se recurseaba para ganarse la vida y apoyarnos a nosotros, a mi mamá y a sus hijos pequeños”, dijo su hija.
Para la Policía, la víctima habría sido ‘centrada’: “Él vive en la zona de Carrizales. La noche anterior vino a visitar a sus hijos y le pidieron que se quede en casa. Hoy (ayer) temprano salió”, aclaró otra pariente.
La Policía busca cámaras para conocer qué ruta tomaron los ‘gatilleros’. La moto que abandonaron pertenecía a un suboficial de la PNP.
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