
La madrugada parecía una más en Ventanilla. Eran las 5:29 a.m., según las imágenes y primeras reconstrucciones, cuando dos hombres en una motocicleta merodeaban el óvalo Guadalupe, en la zona Pachacútec, asentamiento humano Proa Chalaca. Minutos después, el sonido de los disparos rompió el silencio.
Jesús Manuel Huamán Mita, de 53 años, había salido de su vivienda como todos los días. En una versión, se disponía a dirigirse a su trabajo; en otra, simplemente sacaba la basura antes de empezar la jornada. No imaginó que sería interceptado a pocos metros de su hogar.

Dos sicarios a bordo de una moto lineal se le acercaron y, sin previo aviso, dispararon a quemarropa. Testigos y reportes iniciales señalan que fueron más de tres impactos; otras pesquisas hablan de hasta cuatro y ocho balazos. Lo cierto es que cayó gravemente herido en plena vía pública.
El empresario, identificado por sus familiares como dueño y chef de un restaurante de mariscos dentro del terminal pesquero del Callao —y también como propietario de una cervecería— fue auxiliado de emergencia. Serenazgo de Ventanilla llegó rápidamente y lo trasladó al hospital del distrito.
LLEGÓ SIN VIDA AL HOSPITAL
Pese a los esfuerzos médicos, los doctores solo pudieron certificar su fallecimiento minutos después debido a la gravedad de las lesiones. Para su familia, la esperanza se apagó en cuestión de instantes.
“¿Quién le devuelve el papá a mi sobrina? A mi cuñada que era sola, con dos hijas de su lado. Una ya terminó de estar preparándose para la universidad, otra está en secundaria”, clamó una familiar, reflejando el dolor que dejó el crimen.
Agentes policiales de la comisaría de Pachacútec, junto con personal de Serenazgo, acordonaron la escena mientras se notificaba al representante del Ministerio Público para iniciar las diligencias. La Policía comenzó a revisar imágenes de cámaras de seguridad y a recopilar testimonios.
Los atacantes escaparon con total impunidad hacia un destino incierto. La motocicleta desapareció de la zona tan rápido como llegaron. Nadie pudo detenerlos.
DENUNCIÓ EXTORSIONES
La esposa de la víctima reveló que Huamán había recibido amenazas por extorsión durante el 2025, situación que fue denunciada en la comisaría local. Según la familia, ya en el año 2024 había recibido llamadas extorsivas de presuntos integrantes del Tren de Aragua, quienes exigían el pago de una cuota.
A pesar de las amenazas constantes, el empresario continuó trabajando todos los días en su restaurante. Salía temprano, como esa mañana, sin imaginar que lo estaban esperando.
En lo que va de febrero de 2026, la región del Callao enfrenta una escalada de homicidios y ataques de sicariato vinculados a extorsiones y ajustes de cuentas. Este crimen se suma a esa lista que no deja de crecer.
Una madrugada que debía ser como cualquier otra terminó con un padre asesinado en la puerta de su casa. Ocho, cuatro o más de tres balazos —las investigaciones lo precisarán— bastaron para truncar la vida de un hombre que, según su familia, solo quería trabajar. Mientras tanto, la extorsión sigue cobrando víctimas en las calles chalacas.
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