
La noche transcurría con normalidad en un chifa ubicado en la intersección de las avenidas Belaúnde y Túpac Amaru, en el distrito de Comas. Familias enteras cenaban en el local cuando, de pronto, un estallido rompió la calma y desató el pánico entre los clientes y vecinos de la zona.
Las cámaras de seguridad registraron el momento exacto del ataque. En las imágenes se observa a un sujeto que llega al lugar a bordo de una bicicleta, se detiene frente al negocio, enciende un artefacto explosivo y lo arroja directamente contra la entrada del establecimiento antes de huir a toda velocidad.

La detonación fue fuerte y provocó alarma inmediata. Una densa humareda ingresó al interior del local, obligando a los comensales a levantarse de sus mesas y salir apresuradamente. Pese a la magnitud del atentado, no se reportaron personas heridas ni víctimas mortales.
La infraestructura del chifa sí resultó afectada. Parte de la entrada quedó dañada por la explosión, aunque la rápida reacción de quienes se encontraban dentro evitó una tragedia mayor en un punto altamente transitado del distrito.
INTERCEPTADO TRAS EL ATAQUE
Minutos después del atentado, efectivos de la Policía Nacional del Perú desplegaron un operativo en los alrededores. Durante el patrullaje, lograron interceptar a un hombre que se desplazaba en una bicicleta con características similares a la utilizada por el autor del ataque.
El sospechoso fue puesto bajo custodia policial mientras se realizan las pericias correspondientes. Las autoridades buscan determinar si se trata del mismo sujeto que aparece en los registros de videovigilancia lanzando el explosivo contra el restaurante.
En una segunda revisión de las imágenes, la policía advirtió que el ataque no habría sido ejecutado por una sola persona. Según las grabaciones, el ciclista habría coordinado con un cómplice que se encontraba dentro de una combi, con quien intercambió objetos segundos antes de la detonación. Tras el estallido, ambos huyeron en direcciones distintas.
Los propietarios del local entregaron voluntariamente todas las grabaciones de seguridad para facilitar la identificación plena de los responsables y esclarecer cómo se planificó el atentado ocurrido en plena hora de atención.
SIN AMENAZAS PREVIAS, PERO CON SOSPECHAS
Tras el ataque, los dueños del chifa expresaron su sorpresa por lo sucedido. Aseguraron no haber recibido amenazas ni mensajes extorsivos antes del atentado, lo que incrementó la incertidumbre sobre el verdadero objetivo del explosivo.
“Afuera está lo que han tirado y para adentro ha entrado todo el humo”, declaró la dueña del establecimiento, aún afectada por lo ocurrido, señalando que nunca habían vivido una situación similar durante sus años de funcionamiento en Comas.

Pese a ello, la Policía no descarta que el móvil esté vinculado al cobro de cupos. Una de las hipótesis que se maneja es que el atentado no haya estado dirigido directamente al chifa, sino a los transportistas que utilizan el cruce de Túpac Amaru con Belaúnde como paradero informal.
Peritos especializados llegaron a la zona para recoger los restos del artefacto explosivo y analizar el tipo de carga utilizada. El objetivo es determinar si existen patrones similares a otros ataques registrados en la capital desde los primeros días de este 2026.
Este nuevo hecho de violencia se suma a una serie de atentados con explosivos ocurridos en Lima, muchos de ellos relacionados con redes de extorsión que operan contra negocios y el sector transporte, una tendencia que ya se había evidenciado durante el año pasado en distritos como Lince, San Isidro y Carabayllo.
Por el momento, el local permanece bajo vigilancia policial mientras continúan las investigaciones para establecer responsabilidades y confirmar si en esta zona de Comas opera una red dedicada al cobro de cupos mediante el uso del terror.










