Un mototaxista que esperaba pasajeros en un paradero informal de la urbanización Los Álamos, en Canto Grande, San Juan de Lurigancho, fue asesinado a balazos por sicarios que llegaron caminando y realizaron hasta diez disparos. La víctima, identificada como Gustavo Niño de la Torre, fue auxiliada por vecinos que la trasladaron en su propia unidad al hospital, pero murió debido a la gravedad de sus heridas. El crimen sembró el miedo entre sus compañeros, quienes optaron por no salir a trabajar.
El conductor se encontraba en el lugar donde habitualmente los transportistas esperan a los usuarios para realizar sus recorridos. A su alrededor había comerciantes atendiendo sus negocios y vecinos que transitaban por esta zona del distrito más poblado de Lima.
De pronto, unos desconocidos aparecieron caminando por las inmediaciones del paradero. Según los testimonios recogidos por Latina Noticias, los sujetos se acercaron al trabajador del volante y, sin darle oportunidad de escapar, abrieron fuego contra él.
Los primeros reportes indican que se escucharon hasta diez disparos. El mototaxista recibió múltiples impactos de bala, mientras los agresores se retiraban del lugar sin que se conociera su identidad ni el rumbo que tomaron.
El ataque provocó desesperación entre las personas que se encontraban cerca. Algunos vecinos se aproximaron para socorrer al transportista, quien permanecía gravemente herido y necesitaba atención médica urgente.
Sin esperar la llegada de una ambulancia, los presentes decidieron subir a Gustavo a su propia mototaxi para llevarlo al Hospital de San Juan de Lurigancho. Durante el recorrido, la esperanza era que los médicos consiguieran salvarle la vida.
Sin embargo, los esfuerzos fueron inútiles. El personal de salud confirmó su fallecimiento debido a la gravedad de las lesiones ocasionadas por los proyectiles.
La noticia golpeó a sus compañeros de trabajo, quienes quedaron conmocionados por la violencia con la que actuaron los asesinos. El lugar donde diariamente buscaban ganarse unos soles transportando pasajeros se convirtió en escenario de un crimen.
El asesinato de Gustavo Niño de la Torre también provocó temor entre los demás conductores que utilizan el paradero informal de Los Álamos. Durante la mañana, varios transportistas prefirieron guardar sus vehículos antes que exponerse a otro atentado.
Según el reporte de Latina Noticias, la cantidad de mototaxis que habitualmente se concentra en ese punto de Canto Grande disminuyó considerablemente después del ataque.
Los trabajadores temen que la violencia vuelva a repetirse mientras esperan pasajeros o realizan sus recorridos por las calles del sector. La preocupación también alcanza a comerciantes y residentes de los alrededores.
Los vecinos aseguraron que no sería la primera vez que se registran balaceras en esta parte de San Juan de Lurigancho. Según sus testimonios, otros episodios similares han generado inseguridad entre quienes viven y trabajan en la urbanización.
Ante esta situación, los moradores exigieron mayor presencia de efectivos policiales y patrullaje constante para impedir que nuevos delincuentes ataquen a los transportistas o pongan en peligro a los transeúntes.
La Policía Nacional asumió las investigaciones para identificar a los responsables del asesinato y establecer las circunstancias en las que se produjo el ataque.
Hasta el momento, no se ha precisado cuántos delincuentes participaron en el crimen ni qué motivó que dispararan contra el conductor. Tampoco se ha confirmado si la víctima había recibido amenazas anteriormente.
El homicidio de Gustavo Niño de la Torre ocurrió pocos días después de otro ataque contra un trabajador del transporte en San Juan de Lurigancho, lo que ha incrementado la preocupación entre quienes se dedican a esta actividad.
La anterior víctima fue Jean Pierre Rodríguez Núñez (23), conductor de la empresa de colectivos Urbanittos, quien murió tras recibir tres disparos cuando manejaba una unidad por la avenida Central.
El joven cubría la ruta entre Jicamarca y el paradero 10 de Canto Grande. Su asesinato también ocurrió mientras cumplía su jornada laboral.
En aquella oportunidad, las cámaras de seguridad registraron parte del atentado y los movimientos de los presuntos responsables. Las imágenes permitieron conocer algunos detalles sobre la forma en que actuaron los criminales.
Según la información difundida por América Noticias, uno de los atacantes habría utilizado un arma equipada con silenciador. Otro sujeto guardó el armamento en una mochila, mientras uno de los implicados escapó en bicicleta por la calle Los Cirujanos.
En ese caso, las autoridades no descartaron que el homicidio estuviera relacionado con amenazas extorsivas contra trabajadores del transporte por el cobro de cupos, una modalidad que genera preocupación entre los conductores.
Sin embargo, no existe información que confirme que ambos asesinatos estén vinculados o que el crimen de Gustavo Niño de la Torre haya sido cometido por extorsionadores.
Serán los investigadores de la Policía Nacional quienes deberán determinar si los ataques presentan alguna relación o si se trata de hechos independientes.
Mientras avanzan las pesquisas, los mototaxistas de Los Álamos continúan preocupados por su seguridad. La muerte de uno de sus compañeros ha provocado que algunos prefieran suspender sus actividades antes que arriesgar sus vidas.
Los vecinos, por su parte, esperan que las autoridades refuercen la vigilancia en el sector y logren identificar a los responsables del asesinato.
En aquel paradero informal de Canto Grande, donde Gustavo Niño de la Torre esperaba conseguir pasajeros para ganarse el sustento, ahora queda el recuerdo de un trabajador que fue atacado a plena vista de vecinos y comerciantes. Su muerte se suma a los episodios de violencia que mantienen atemorizados a los transportistas de San Juan de Lurigancho.
Contenido GEC