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El asesinato de un conductor de transporte público, ocurrido en plena jornada laboral en Santa Anita, ha dado un giro que ha generado conmoción e indignación. Bonet Mirabal Camones, de 31 años, murió tras recibir varios disparos mientras conducía una unidad de la empresa Transportes Pesqueros. Inicialmente considerado una víctima más de la ola de extorsiones que golpea al sector, ahora es colocado en el centro de una polémica hipótesis policial.

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El general Víctor Revoredo, durante una conferencia de prensa, informó que las primeras investigaciones apuntan a un posible vínculo entre el conductor asesinado y mensajes extorsivos dirigidos a transportistas. Según explicó, un chip telefónico usado para enviar amenazas estaría registrado a nombre de la propia víctima.

Bonet  Mirabal Camones
Bonet Mirabal Camones

“El perfil de la víctima es que era extorsionador. Hay un sinnúmero de chips que en estos momentos se están trabajando, también perfilando. Uno de esos chips introducidos a ese teléfono sospechoso está a nombre de la víctima. Si estaría vivo, bueno, estaría detenido”, sostuvo Revoredo.

El crimen ocurrió cuando Mirabal Camones realizaba su ruta habitual. Testigos relataron que un sujeto se acercó corriendo al vehículo, disparó directamente contra el conductor y luego escapó caminando, sin atacar a otros ocupantes ni dejar mensajes en la unidad.

Para la Policía Nacional, la forma del ataque fue determinante. De acuerdo con lo señalado por el alto mando, los disparos habrían tenido como objetivo exclusivo al conductor, lo que reforzaría la hipótesis de un ajuste de cuentas y no de una advertencia contra la empresa de transportes.

GIRO EN LA INVESTIGACIÓN

El general Revoredo señaló que las líneas extorsivas que recibía la empresa incluían un número cuyo chip estaba registrado a nombre de Mirabal Camones. En ese contexto, afirmó que, de haber sobrevivido al ataque, el conductor habría quedado detenido por flagrancia como parte de las diligencias.

Durante una exposición pública, el jefe policial sostuvo que el perfil de la víctima estaría vinculado a actividades de extorsión y que esta línea criminal ya habría presentado antecedentes de intervención. Añadió que agentes especializados continúan perfilando a otros posibles implicados.

“Esta persona conforme conformaba una una línea criminal vinculada al tema de las extorsiones y parte de su organización ya habría tenido un antecedente de intervención”, remarcó el coronel.

Otro elemento revelado por la Policía es que los presuntos atacantes habrían esperado cerca de una hora antes de ejecutar el crimen, lo que reforzaría la tesis de que el objetivo era únicamente el conductor y no un acto intimidatorio general contra la empresa.

RECHAZO Y PEDIDO DE JUSTICIA

Las declaraciones oficiales provocaron una inmediata reacción entre los compañeros de trabajo de Mirabal Camones. Conductores y trabajadores de la empresa Transportes Pesqueros expresaron su indignación y rechazaron que se prejuzgue a la víctima en medio de la investigación.

“Era una bella persona”, señalaron algunos colegas, quienes aseguraron que el conductor siempre fue visto como alguien trabajador y correcto. Otros pidieron que las autoridades esclarezcan el crimen sin adelantar conclusiones que, según ellos, afectan la memoria del fallecido.

Mientras tanto, la investigación continúa abierta. La Policía Nacional mantiene la hipótesis de un presunto ajuste de cuentas ligado a extorsiones, en tanto que los familiares y compañeros del conductor asesinado exigen que el caso se aclare y que se determine quiénes fueron los responsables materiales del ataque que terminó con la vida de Bonet Mirabal Camones.

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