
El reloj marcaba las 9:36 de la mañana cuando la rutina se quebró en la cuadra uno del jirón Apo Maita, en San Juan de Lurigancho. Un sujeto con chaleco azul, similar al que usan los obreros, apareció caminando sin apuro entre los vecinos y se dirigió directamente a un vehículo estacionado. En segundos, el silencio fue roto por disparos.
La víctima, un joven de 35 años, se encontraba dentro de su automóvil, a punto de iniciar su jornada, cuando el atacante se acercó al asiento del conductor y disparó a quemarropa. Todo quedó registrado por cámaras de seguridad que ahora son pieza clave en la investigación policial.

Pese a haber recibido tres impactos de bala, el conductor logró reaccionar. Condujo como pudo hasta la avenida Gran Chimú en busca de ayuda, antes de ser trasladado de emergencia a una clínica local, donde permanece bajo observación médica.
Vecinos de la zona relataron que el ataque fue directo y sin titubeos. No hubo forcejeo ni advertencias previas. El agresor sabía a quién buscaba y cómo ejecutar el atentado.
DISFRAZADO PARA MATAR
El sicario utilizó un chaleco azul de obrero para camuflarse y pasar inadvertido entre los transeúntes que circulan habitualmente por la zona a esa hora de la mañana. Las imágenes de seguridad muestran cómo avanza con paso firme, apunta y dispara al menos tres veces antes de retirarse a pie.
A pocos metros del lugar, una motocicleta lo aguardaba con el motor encendido. El atacante subió rápidamente y ambos huyeron del jirón, perdiéndose entre las calles del distrito. Testigos coincidieron en que todo ocurrió en cuestión de segundos.
“El tipo apareció de la nada, disparó y se fue directo a la moto”, relató un vecino que presenció el ataque. El uso del chaleco habría sido clave para no levantar sospechas antes del atentado.
Las primeras versiones recogidas por la Policía indican que la víctima estaría vinculada a una empresa familiar dedicada a la fabricación de galletas, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de un ataque dirigido y no de un hecho al azar.

INVESTIGACIÓN EN MARCHA
Tras el atentado, agentes especializados iniciaron un operativo en la zona. Se revisan las grabaciones de cámaras de seguridad y se interroga a vecinos y comerciantes para reconstruir la ruta de escape de la motocicleta.
Según información difundida por el noticiero 24 Horas de Panamericana Televisión, el estado de salud del herido es reservado pero estable. Sus familiares evitaron dar declaraciones mientras continúan las evaluaciones médicas.
Un vecino afirmó que el joven atacado sería hijo de la dueña de la empresa de galletas Chaplin, negocio que, según versiones, habría sido blanco de amenazas en años anteriores. Este dato aún viene siendo verificado por las autoridades.
Durante las diligencias, llamó la atención de los presentes que un vehículo pasara por el lugar grabando de manera sospechosa la fachada donde ocurrió el atentado, un hecho que también ha sido incorporado a la investigación.
Mientras la Policía mantiene el caso bajo estricta reserva y continúa con las diligencias para identificar a los responsables materiales e intelectuales, los vecinos de San Juan de Lurigancho permanecen en alerta, temerosos ante la frialdad y facilidad con la que se ejecutó el ataque.











