Sicario intenta disparar contra negocio de comida en el Rímac

Un pistolero intentó matar a tres trabajadores de un negocio de comida rápida del Rímac, pero su arma se trabó cada vez que quiso disparar, un ataque que ocurre dos meses después de que el propietario recibiera un cartucho de dinamita y una amenaza de “plata o plomo” para obligarlo a entregar S/15 mil. La Policía investiga si ambos episodios están relacionados con el cobro de cupos.

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El atacante había tomado sus precauciones. Llegó encapuchado, con mascarilla, gorra y guantes hasta el establecimiento ubicado cerca del paradero El Pirata. Era la madrugada del domingo 27 de septiembre y tres empleados se encontraban en el lugar.

Sicario intenta disparar contra negocio de comida en el Rímac. Foto: América Noticias
Sicario intenta disparar contra negocio de comida en el Rímac. Foto: América Noticias

Según el relato recogido por América Noticias, el desconocido habría esperado que los patrulleros que vigilaban el sector se retiraran. Recién entonces salió de una esquina y caminó hacia su objetivo.

Ya frente a los trabajadores, levantó la pistola y trató de abrir fuego. Apretó el gatillo, pero el arma falló. Volvió a intentarlo. Tampoco funcionó. Insistió una vez más y las balas continuaron sin salir.

Los tres empleados quedaron ilesos. El frustrado atacante, al comprobar que no podía accionar el armamento, escapó a pie y desapareció del lugar.

“Yo creo que nos han estado vigilando. Vieron que no había ningún patrullero y vino de la esquina, vino encapuchado, con sus guantes, su gorra e intentó disparar, pero se le trabó el armamento y no ejecutó nada”, relató uno de los agraviados.

DEJARON DINAMITA

El episodio, sin embargo, tiene un antecedente que mantiene preocupado al propietario. El pasado 14 de julio, dos meses antes del ataque, encontró un sobre manila en la puerta de uno de sus establecimientos.

No era correspondencia. Dentro había un cartucho de dinamita y dos hojas con mensajes amenazantes. Quienes escribieron las cartas demostraban conocer sus actividades comerciales y también hicieron referencia a su familia.

“Somos del barrio, te tocó ponerte en línea, sabemos de tus negocios, de tu sanguchería y tu pastelería (...) te tengo ubicado al igual que tu familia”, decía parte del mensaje dejado al empresario.

La exigencia económica era concreta: S/15 mil. Los extorsionadores advertían que, si el comerciante buscaba ayuda o se negaba a entregar el dinero, ejecutarían un atentado.

“Si te agilas con tus padrinos, me voy a enterar, y ahí sí te haré tu atentado (...) solo te pido 15.000 soles. Todo depende de ti en qué va a terminar todo (...) plata o plomo”, escribieron los delincuentes.

Después de aquel sobre comenzaron las comunicaciones. Según contó uno de los afectados, llegaron mensajes mediante WhatsApp y también llamadas telefónicas con nuevas intimidaciones.

“Desde ahí empezó todo, empezaron a llegar mensajes a WhatsApp, hicieron llamadas. Hemos ido de frente a la comisaría a presentar una denuncia, porque a veces el temor nos gana o querer pagarlo, pero eso nos perjudica a nosotros porque ellos se van a salir con la suya”, sostuvo.

Empleados corrieron al ver llegar al pistolero y salvaron de milagro. Foto: América noticias
Empleados corrieron al ver llegar al pistolero y salvaron de milagro. Foto: América noticias

TEMEN QUE PISTOLERO REGRESE

El dueño decidió no entregar el dinero y acudió a la comisaría de Flor de Amancaes para denunciar la extorsión. Tras ello, la Policía reforzó el patrullaje alrededor del establecimiento, que funciona desde hace más de cinco años.

Ahora los investigadores buscan establecer si el hombre que apareció armado la madrugada del domingo fue enviado por los mismos sujetos que exigieron los S/15 mil. Esa posible conexión permanece como parte de las pesquisas.

Las cámaras de seguridad del sector se han convertido en una pieza importante para tratar de identificar al encapuchado. Los agentes también recogieron las declaraciones de quienes presenciaron el frustrado ataque.

“Que nos apoyen con inteligencia, porque esto no está nada bien, que descubran quién hace esto, con qué número”, pidió uno de los afectados.

La Policía mantiene como una de sus hipótesis que se trataría de un acto de amedrentamiento relacionado con el cobro de cupos a comerciantes. Las diligencias buscan además identificar a los integrantes de la presunta banda detrás de las amenazas.

En el negocio cercano al paradero El Pirata quedó una preocupación que no desapareció cuando el arma del pistolero falló. El propietario y sus trabajadores temen que el atacante pueda regresar para intentar nuevamente aquello que no consiguió aquella madrugada.

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