
La sangre de Rubén Alejandro Quevedo Nole clama justicia en la localidad de Mallaritos. Indignados y cansados de la impunidad, decenas de familiares y vecinos salieron a las calles con carteles en mano y bloquearon la carretera Panamericana para exigir la inmediata captura de tres ciudadanos venezolanos, señalados como los autores del brutal asesinato a golpes del padre de familia y trabajador de una empresa de telefonía.
Como se sabe, Quevedo Nole falleció luego de ser brutalmente agredido a golpes y pedradas cerca de su vivienda, ataque que le ocasionó una grave hemorragia interna. Tras el hecho, el hombre regresó a su domicilio al considerar que las lesiones no eran de mayor gravedad.
Con el pasar de las horas, su estado de salud se deterioró y durante la madrugada fue trasladado de emergencia al centro de salud de Marcavelica. Debido a la complejidad de su condición, fue referido al Hospital de Apoyo II-2 de la avenida Santa Rosa, en Sullana.
Vecinos salen a las calles a pedir justicia
La protesta se inició en varias calles del centro poblado de Mallaritos, en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, donde los manifestantes exigían respuestas claras sobre el paradero de los extranjeros implicados. Temen que los sospechosos sigan ocultos en el país y reclaman acciones urgentes de la Policía y Migraciones.

La situación se tornó más tensa cuando los pobladores llegaron hasta el ingreso a Mallaritos, en plena Panamericana Norte —vía clave que conecta con Tumbes y la frontera con Ecuador— y radicalizaron su medida: bloquearon el tránsito por casi una hora, quemaron llantas y paralizaron el paso de decenas de vehículos. Recién con la llegada de efectivos policiales accedieron a despejar la vía.

En medio del dolor y la rabia, los familiares anunciaron que han ofrecido una recompensa de S/15 mil soles para quien brinde información certera que permita ubicar a los prófugos. Para reunir el dinero, tuvieron que endeudarse y contar con el apoyo solidario de vecinos y personas cercanas.
Durante la protesta, varios pobladores, entre gritos y arengas, exigieron la salida de los ciudadanos venezolanos que viven en la zona, asegurando que temen nuevos hechos de violencia.
“No queremos que lo mismo le ocurra a otro poblador, por eso pedimos la salida de todos los venezolanos”, señaló una moradora.

Familiares le dan el último adiós
Ayer por la tarde, el féretro de Rubén Quevedo fue sepultado en el camposanto de la localidad. Antes, en su vivienda, se realizó una paraliturgia donde familiares y amigos recordaron su vida y trabajo, en medio de llanto, abrazos y escenas desgarradoras.
El crimen ocurrió el último fin de semana, cuando un grupo de venezolanos atacó salvajemente a Rubén con golpes y pedradas cerca de su casa, en la calle Los Algarrobos. Tras la agresión, los vecinos salieron a reclamar, lo que desató una segunda gresca en plena vía pública. Piedras y palos volaron entre extranjeros y residentes del sector.

Malherido, Rubén regresó a su casa creyendo que las lesiones no eran graves. Sin embargo, la madrugada del martes su estado empeoró. Fue llevado al centro de salud de Marcavelica y luego transferido de emergencia al Hospital de Apoyo II-2 de la avenida Santa Rosa, donde finalmente perdió la vida, dejando a su familia sumida en el dolor.
Tras el crimen, los atacantes huyeron del sector. En su fuga abandonaron prendas de vestir que luego otros compatriotas intentaron retirar, pero los vecinos lograron retenerlas como posibles evidencias. La población exige justicia y que este crimen no quede impune.

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