
El ataque que dejó a un deportista con más de cien puntos de sutura no fue un hecho aislado. Detrás de ese episodio se abre un historial que hoy vuelve a poner bajo la lupa a Rolando Enrique Larriva Rosales, dueño de un centro de entrenamiento en Pachacámac y propietario de los pastores belgas involucrados.
Las investigaciones y testimonios recogidos revelan que los canes ya habían protagonizado otros episodios de violencia. Otra víctima denunció haber sido atacada mientras se desplazaba en bicicleta junto a su mascota, en una escena que siguió el mismo patrón de agresividad.

Según su relato, los perros salieron del predio y se lanzaron directamente contra su mascota. Pese a los intentos por defenderse, uno de los animales logró morderle la pantorrilla, dejándole lesiones.
Este comportamiento reincidente ha despertado preocupación entre vecinos y trabajadores de la zona, quienes señalan que los ataques no son recientes ni fortuitos, sino parte de una situación que se arrastra en el tiempo.
UN HISTORIAL QUE GENERA ALARMA
La violencia no solo se limita a los ataques protagonizados por los perros. En el año 2020, Rolando Enrique Larriva Rosales fue grabado golpeando y ahorcando con una soga a sus propios canes durante varios segundos, imágenes que generaron indignación.
Dos años después, en 2022, volvió a estar en el centro de un hecho grave cuando lanzó a uno de sus perros contra un inspector de la Municipalidad de Surco para impedir que una grúa se llevara su vehículo durante un operativo.
A ello se suman denuncias de otras personas que aseguran haber sido víctimas de ataques caninos similares, lo que refuerza la percepción de un problema reiterativo que no ha sido contenido.
Además, Larriva Rosales enfrenta una denuncia por violencia contra la mujer, presentada por la ciudadana argentina Soana González, antecedente que agrava el panorama en torno a su conducta.
EXIGEN INTERVENCIÓN DE AUTORIDADES
Otro ataque violento es el que dejó a don Alberto Espilco con graves secuelas físicas y gastos médicos superiores a los 8 mil soles. La víctima hoy camina con dificultad y exige que el propietario asuma los costos derivados de sus lesiones.
“Señor Orlando Enrique Larriva Rosales, le exijo que asuma todos los gastos”, manifestó el adulto mayor, al señalar que las heridas han afectado su movilidad de manera permanente.
El caso más reciente es el de Renzo Castro La Matta, quien el último 26 de enero regresaba a su vivienda trotando luego de realizar sus ejercicios diarios cuando fue brutalmente atacado por dos perros de raza pastor alemán en la avenida Casa Hacienda.
Ante la gravedad del caso, la familia presentó una denuncia penal contra el presunto dueño de los canes por los delitos de lesiones graves y tentativa de homicidio. Renzo Castro tuvo que ser sometido a una cirugía, mientras sus familiares asumieron los gastos médicos.

Vecinos y trabajadores de Pachacámac consideran que el historial del propietario demuestra un patrón de violencia que pone en riesgo a quienes transitan por la zona.
Ante esta cadena de antecedentes, exigen que las autoridades actúen de manera contundente para evitar nuevos ataques y frenar lo que describen como un peligro constante en las calles.
Mientras tanto, el nombre de Rolando Enrique Larriva Rosales queda asociado a una serie de denuncias que hoy son materia de investigación y seguimiento, en un caso que sigue generando temor e indignación en Pachacámac.











