Se presentó como una arquitecta exitosa, con ingresos estables y socia de una inmobiliaria, pero terminó denunciada por presuntas estafas. Shamtall Stefanie Corazao Luna (36) es acusada de acumular una deuda aproximada de 13 mil soles por el alquiler de un departamento amoblado que ocupa desde hace cuatro meses, luego de presentar documentos laborales supuestamente falsificados y una constancia de transferencia por S/8400 que nunca llegó a la cuenta de los propietarios. Su caso no sería el único, pues otras personas también la señalan por utilizar comprobantes bancarios que no correspondían a pagos efectivos.
Fabricio Irrarazabal y su novia, Valeria Lazo, jamás imaginaron que alquilar su inmueble terminaría convirtiéndose en un problema que los llevaría a enviar cartas notariales, buscar asesoría legal y contactar a otras personas que aseguran haber sido perjudicadas por la misma mujer.
Todo comenzó cuando Corazao Luna mostró interés en ocupar el departamento 1308, una vivienda completamente amoblada que incluía cochera y depósito. Para concretar el contrato, los dueños le solicitaron acreditar sus ingresos y pagar dos meses de adelanto y uno de garantía.
La interesada aseguró que trabajaba y era socia de la inmobiliaria D’Liclas, dedicada a proyectos de construcción en el sur de Lima. Como respaldo, presentó un contrato laboral y sus tres últimas boletas de pago, documentos que inicialmente convencieron a la pareja.
También remitió mediante WhatsApp una constancia de transferencia interbancaria por 8400 soles, supuestamente realizada desde Scotiabank a la cuenta de Fabricio. Con esa operación, los propietarios entendieron que las condiciones económicas del arrendamiento estaban cubiertas.
Sin embargo, después de firmar los documentos notariales y entregar el inmueble, el dueño revisó sus movimientos bancarios y descubrió que el dinero no aparecía. Para entonces, la inquilina ya se había instalado.
“Ella nos indica que va a contactarse con el banco, que va a ver dónde estaba el dinero, que si tal vez había rebotado el tema de la cuenta”, contó el denunciante al programa Reporte Semanal, de Latina Noticias.
Pasaron los días y las explicaciones continuaron. Según Fabricio, la mujer sostenía que existía un inconveniente con la entidad financiera y que no podía disponer del monto supuestamente transferido.
“A los dos días volvemos a hacer la consulta y nos dice que ha habido un problema con el banco, que el dinero estaba como en un limbo, que estaba retenido y que ni ella tenía acceso”, recordó.
Aunque el depósito inicial nunca se concretó, la arrendataria realizó algunos pagos parciales. El primero fue de mil soles, el 22 de julio, seguido de otros dos abonos que sumaron un total de S/4400.
Después, según los propietarios, las transferencias dejaron de llegar. La mujer habría argumentado dificultades con su empleador, errores en la emisión de un cheque y problemas para recibir dinero procedente de Colombia.
“Tenía problemas con el tema de los bancos, tenía muchos problemas y que estaba recibiendo dinero de Colombia para poder sustentar esto”, relató Fabricio sobre las justificaciones que escuchó.
Al cumplirse el primer mes sin que se respetaran las condiciones del contrato, la pareja decidió enviarle una carta notarial para resolver el arrendamiento y solicitar que desocupara la vivienda con todos los muebles que había recibido.
Pero la respuesta los sorprendió. En lugar de entregar el departamento, la denunciada remitió otra comunicación notarial en la que alegaba ser víctima de un presunto hostigamiento.
Los afectados también decidieron comprobar la autenticidad de la documentación presentada por su inquilina. Para ello, contactaron al gerente de D’Liclas, Jorge Luis Liclas Quispe, quien les informó que la mujer no mantenía el vínculo laboral que había declarado.
“Nos respondió el correo, indicando que ella solamente brindó un servicio puntual de algún trabajo y que ella no trabajaba directamente para esta empresa”, explicó el propietario.
Según la información recibida, Corazao Luna únicamente habría prestado servicios externos durante un mes y nunca habría estado en planilla. Además, el contrato que mostró a los arrendadores no correspondía a ese periodo.
“Era un contrato falsificado que no correspondía a ese mes”, sostuvo Fabricio, quien considera que esos documentos fueron utilizados para generar confianza y conseguir la entrega del inmueble.
Mientras intentaban recuperar su propiedad, Valeria encontró en Facebook una publicación de la empresaria Ximena Bentin, quien denunciaba haber entregado artículos para el hogar a la misma persona tras recibir una constancia bancaria que no se tradujo en un depósito efectivo.
A partir de esa publicación, la joven comenzó a comunicarse con otros presuntos perjudicados. Las historias que escuchó tenían elementos similares: comprobantes de transferencias, pagos que no aparecían y explicaciones sobre supuestas dificultades bancarias.
Una de las acusaciones corresponde a la panadería La Nuez, donde la mujer habría realizado pedidos frecuentes durante aproximadamente seis meses, entre dos y tres veces por semana, por montos superiores a 400 soles.
Según el reportaje de Latina, los representantes del establecimiento descubrieron que las constancias de pago que recibían no correspondían a transferencias efectivas.
“Ah, Chantal, es hace tiempo. Sí, claro, ella compraba y hacía unos depósitos falsos”, respondió una persona vinculada al negocio cuando fue consultada sobre lo ocurrido.
Otro caso fue relatado por Alison Monje, quien aseguró haber entregado entradas para un concierto después de recibir un supuesto comprobante bancario por 560 soles.
La joven contó que Corazao Luna se ganó inicialmente su confianza hablando de su trabajo en una inmobiliaria y compartiendo detalles personales. Después le solicitó que le enviara los boletos mediante una transferencia diferida.
“Ella me manda una transferencia, pero la transferencia no era inmediata, sino que era una transferencia diferida”, explicó la denunciante.
Alison manifestó que expresó sus dudas sobre la operación, pero la compradora le aseguró que se comunicaría con el banco para aclarar cualquier inconveniente.
“Eran 560 soles y, pues, básicamente nunca llegó el dinero. Le decía que el dinero estaba en el limbo, que se lo iban a devolver, que el banco se lo iba a devolver, pero que estaba en el limbo”, recordó.
Los propietarios del departamento 1308 también conocieron una denuncia similar presentada por Cecilia Cáceres y su esposo, Jorge Ayala, quienes habían alquilado otra vivienda a la misma mujer en Surquillo.
En ese caso, la inquilina sí habría pagado inicialmente la garantía, pero posteriormente acumuló deudas. Cuando los arrendadores reclamaron, les envió un supuesto comprobante de Scotiabank por S/2.817 que tampoco se reflejó en su cuenta.
Lo que llamó especialmente la atención de Fabricio y Valeria fue que el número de operación de ese documento coincidía exactamente con el que aparecía en el comprobante de S/8400 presentado para alquilar su propiedad.
“Ahora nosotros hemos identificado que el número de operación de nuestro depósito de 8400 soles es exactamente el mismo del número de operación de la señora Cecilia”, denunció Valeria.
Las acusaciones también alcanzan operaciones inmobiliarias. Raquel Castillo Guzmán aseguró haber entregado un total de 10 mil soles en pagos relacionados con la adquisición de un terreno en San Bartolo.
“Ella me mandó su número de cuenta y sí le he depositado 10 mil soles en partes”, declaró la denunciante, quien indicó que realizó las transferencias entre junio, julio y agosto de este año.
Según los afectados, el gerente de D’Liclas les informó que Corazao Luna habría utilizado documentación de la empresa para ofrecer terrenos sin autorización. Los pagos de esa presunta venta no habrían ingresado a las cuentas de la inmobiliaria.
Un especialista legal consultado por el programa señaló que, de comprobarse las acusaciones, podrían configurarse delitos de estafa y falsificación de documentos.
“Probablemente en este caso se han cometido dos delitos, estafa y falsificación de documentos”, explicó, aunque precisó que cualquier responsabilidad deberá ser determinada por las autoridades competentes.
Reporte Semanal buscó recoger la versión de Shamtall Corazao Luna en el departamento que continúa ocupando. Aunque inicialmente prometió comunicarse por teléfono, posteriormente no respondió los mensajes ni las llamadas.
Por ahora, las denuncias permanecen bajo investigación y no existe una resolución judicial mencionada en el reportaje que establezca su responsabilidad penal.
Fabricio y Valeria, entretanto, esperan recuperar su vivienda y que la justicia resuelva el conflicto. Su preocupación también está dirigida a evitar que otras personas atraviesen una situación semejante.
“Nosotros sinceramente queremos que ella desocupe el departamento en las mejores condiciones y también que no vuelva a hacer esto a otras personas”, manifestó uno de los propietarios.
La pareja asegura que decidió hacer público su caso para advertir sobre la importancia de verificar tanto los documentos laborales como la acreditación efectiva de los depósitos antes de entregar una propiedad.
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