
La madrugada fue larga y silenciosa para los familiares de Jenniffer Lisbeth Mendoza Segura. Desde Ecuador, cruzaron la frontera hasta Lima con un solo objetivo: repatriar el cuerpo de la joven de 25 años, asesinada con más de 30 puñaladas y hallada dentro de un colchón abandonado en un descampado de San Martín de Porres.
La historia de Jenniffer estremeció no solo a su barrio, sino también a sus compatriotas. Había llegado al Perú el 11 de enero con la esperanza de ahorrar dinero, comprar un terreno y construir una casa para sus cuatro hijos, que la esperaban en Ecuador.

Durante los días previos a su desaparición, la joven mantenía comunicación constante con sus familiares. Sin embargo, nunca detalló en qué tipo de trabajo laboraría en Lima ni cuánto tiempo permanecería en el país.
Su esposo fue quien logró reconocerla inicialmente a través de imágenes difundidas en redes sociales. Un tatuaje circular con su nombre, grabado en el brazo de Jenniffer, confirmó lo que nadie quería aceptar.
EL VIAJE MÁS DOLOROSO
Los familiares llegaron a Lima durante la madrugada de este martes para iniciar los trámites de repatriación. El esposo de la víctima arribó junto a la hermana de Jenniffer y, desde entonces, permanecen realizando diligencias para poder retirar el cuerpo.
Ante las cámaras, el hombre relató que su esposa le había dicho que su estancia en Perú sería breve. “Me dijo que un mes o dos meses estaría aquí, no mucho tiempo por los bebés”, contó, asegurando que nunca le preguntó sobre el trabajo que realizaría.
Con la voz quebrada, mostró el tatuaje que él mismo lleva con el nombre de Jenniffer y recordó el momento en que la reconoció. “La reconocí por el tatuaje, se me vino el mundo encima, se me partió el corazón en dos. Es el amor de mi vida. Se me adelantó”, dijo entre lágrimas.
Los deudos acudieron a la morgue acompañados por el jefe del Depincri Los Olivos para cumplir con las diligencias necesarias. Luego, se trasladaron hasta la Embajada de Ecuador para gestionar el retorno del cuerpo a su país natal.

INVESTIGACIÓN Y ESPERA
La Policía informó que el crimen se habría cometido dentro de un inmueble y que cámaras de seguridad captaron el momento en que el cuerpo era retirado. Tras la detención de uno de los presuntos implicados, se obtuvo información relevante sobre los autores materiales del asesinato.
El general PNP Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, indicó que la principal hipótesis apunta a una red de trata de personas. El ensañamiento y la forma del ataque tendrían similitudes con otros hechos violentos vinculados a mafias que operan en zonas como el jirón Zepita.
Las investigaciones continúan para capturar a todos los integrantes de la organización criminal. La Policía cruza información antropológica y pericias técnicas para determinar la conexión exacta entre los detenidos y la presunta mafia.
Mientras tanto, la familia espera que este viernes se concrete la repatriación. Jenniffer Mendoza deja a cuatro menores en la orfandad, niños que aguardaban su pronto regreso y que hoy esperan justicia desde Ecuador, mientras Lima se convierte en el escenario de su despedida más amarga.










