
Jenss Lara Tantaquilla no solo habría sido secuestrado para pedir dinero. Según la confesión de uno de los cuatro presuntos integrantes de la banda capturados en Trujillo, la orden de ‘Los Pulpos’ era ejecutar un “seco con pescado”: privarlo de su libertad, cobrar un rescate de S/3 millones y finalmente asesinarlo. El relato fue conocido a través de un audio del interrogatorio dirigido por el comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola.
La grabación, difundida por RPP, permite conocer parte de las preguntas realizadas al detenido luego del violento episodio registrado el último domingo en La Libertad, donde el empresario minero fue secuestrado y cuatro personas que lo acompañaban fueron asesinadas.

Durante la diligencia, Arriola buscó descifrar las expresiones utilizadas por los integrantes de la organización criminal para comunicar sus órdenes. Una de ellas fue “seco con pescado”, término que el intervenido relacionó con un “secuestro con piso”, es decir, un rapto cuyo desenlace ya estaba decidido.
EL RESCATE HABRÍA SIDO UNA FACHADA
El plan incluía una exigencia económica de tres millones de soles a los familiares. Los delincuentes también habrían preparado fotografías y audios para demostrar que Lara permanecía maniatado y aumentar la presión sobre sus seres queridos.
Incluso se habló de la presencia de un supuesto “garante” para facilitar la entrega del dinero. Sin embargo, de acuerdo con lo relatado por el detenido, ninguna negociación podía terminar con el regreso del empresario a su hogar.
Arriola preguntó directamente qué ocurriría con el secuestrado después de que se concretara el pago. La respuesta del investigado fue contundente: “Querían negociar. Igualito le iban a dar piso”.
La frase expuesta durante el interrogatorio apunta a que la exigencia de dinero habría formado parte de un engaño. La organización buscaría conseguir el rescate mientras mantenía oculto que, desde el comienzo, la víctima estaba condenada a morir.
El detenido también señaló que el empresario “se va al piso”, otra expresión empleada en el ambiente delictivo para referirse a una ejecución. De esa manera, las palabras utilizadas por los integrantes de la banda habrían servido para transmitir una instrucción que no dejaba margen para una liberación.

EL CAMBIO QUE HABRÍA DESATADO LA VENGANZA
En otro momento del interrogatorio, el general Arriola preguntó por los posibles enemigos de Lara. El sospechoso mencionó a “La J”, expresión que posteriormente identificó como ‘La Jauría’ o ‘Los Jota’, facción rival que opera en la zona.
Según su versión, el empresario minero anteriormente entregaba cupos a ‘Los Pulpos’ a cambio de una supuesta protección. Pero esa relación se habría deteriorado cuando continuó sufriendo robos pese a los pagos realizados.
El detenido relató la decisión que habría tomado Lara: “Él solo se abría. Dijo: ‘No me cuidan bien, me paran robando’, dijo, y se abrió. Se fue ya”.

Después de cortar ese vínculo, el empresario habría buscado respaldo en ‘La Jauría’. Para ‘Los Pulpos’, ese cambio habría significado no solo la pérdida de los pagos extorsivos, sino también un desafío frente a una organización rival.
De acuerdo con el testimonio registrado en el audio, esa ruptura habría desencadenado la represalia. Los cabecillas de ‘Los Pulpos’ habrían ordenado entonces capturar al empresario y acabar con su vida.
Así, mientras la familia recibía exigencias por S/3 millones y mensajes destinados a demostrar que el hombre permanecía retenido, los captores presuntamente ya conocían el desenlace. El dinero habría sido parte de una última maniobra antes de cumplir la orden criminal.
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