Del rap al extorsión y sicariato. Tres presuntos integrantes de ‘Los Despiadados del Rap’ fueron capturados por agentes del Grupo Terna de la Policía, que encontraron en su poder un arma de fuego, tres cacerinas y dos cartuchos de dinamita. Según las autoridades, los intervenidos utilizaban su actividad musical como fachada para reunirse y coordinar acciones criminales.
Los agentes del Escuadrón Verde llegaron hasta una vivienda de la urbanización Santa María del Valle, en San Martín de Porres. Allí encontraron a quienes se presentaban en redes sociales como intérpretes de música urbana.
Los jóvenes promocionaban sus canciones y aparecían en plataformas digitales vinculados al ambiente del rap. Sin embargo, de acuerdo con la investigación policial, las reuniones para componer temas también habrían servido para realizar otras coordinaciones bastante alejadas de los estudios de grabación.
El coronel PNP Carlos Alcántara, jefe del Escuadrón Verde, explicó que los sospechosos se juntaban con el argumento de producir música. La Policía sostiene que esos encuentros habrían sido aprovechados para planificar cobros extorsivos y posibles ataques por encargo.
Al ingresar al inmueble, los efectivos encontraron un arma de fuego y tres cacerinas. Una de ellas tenía capacidad para 30 municiones. A ese arsenal se sumaron dos cartuchos de dinamita.
Para los investigadores, el contenido de un teléfono celular incautado durante el operativo podría convertirse en una pieza importante del caso. La revisión de conversaciones de WhatsApp permitió encontrar mensajes que, según la PNP, estarían relacionados con extorsiones y posibles servicios de sicariato.
Uno de esos diálogos resultó especialmente grave. “Lo sicariamos al chibolo toncs”, se lee en un mensaje hallado por las autoridades, que investigan una presunta coordinación para asesinar a un menor de edad.
El coronel Alcántara explicó también cómo habría funcionado la modalidad atribuida al grupo. “Piden cierta cantidad de dinero para ‘darle piso’, o sea, para matar a una persona”, señaló.
El jefe policial agregó que el armamento podía emplearse contra quienes se negaran a cumplir con los pagos exigidos. “Se encontró un arma de fuego con tres cacerinas (...) una cacerina como para 30 cartuchos, que mayormente son utilizadas para poder darles en ráfaga, tanto a las viviendas como a los vehículos de transporte público, cuando no acceden a la extorsión”, indicó.
Además de las armas y municiones, la presencia de los dos cartuchos de dinamita es investigada para determinar si estaban destinados a futuros ataques contra víctimas de cobros ilegales.
Entre los tres intervenidos figura Víctor Giancarlo Gallardo Mora, de 29 años, conocido como ‘Kiu’. La Policía lo señala como presunto cabecilla de ‘Los Despiadados del Rap’.
El joven alternaba su actividad como cantante con las reuniones que ahora son materia de investigación. Sin embargo, cuando quedó bajo custodia de los agentes, las cámaras registraron una escena muy diferente a la imagen que proyectaba en sus actividades musicales.
Gallardo Mora rompió en llanto delante de los efectivos y apeló a sus creencias religiosas mientras pedía disculpas. “Soy cristiano, oficial. Discúlpeme si lloro. Le pido disculpas”, manifestó ‘Kiu’.
Junto a él fueron detenidos Jesús Villavicencio Cortez, de 20 años, alias ‘Cabezón’, y Eduardo Pérez Martínez, de 21, conocido como ‘Chato’. Los tres quedaron reducidos durante la intervención policial.
Los sospechosos fueron trasladados hasta la Depincri de Los Olivos para continuar con las diligencias. Los teléfonos, el arma, las cacerinas, los explosivos y las conversaciones encontradas serán analizados para establecer qué participación habría tenido cada uno.
La Fiscalía deberá determinar las responsabilidades individuales y corroborar las imputaciones formuladas a partir de la investigación policial. Por ahora, aquellos encuentros que los jóvenes presentaban como reuniones para hacer rap terminaron convertidos en parte de una pesquisa por presuntas extorsiones y sicariato.
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