
Jenniffer Lisbeth Mendoza Segura, ciudadana ecuatoriana de 25 años y madre de cuatro hijos, es la mujer que fue cruelmente asesinada con un arma blanca y luego arrojada dentro de un colchón, el último jueves, en San Martín de Porres.
Su pareja, que reside en Ecuador, la identificó por el tatuaje de una corona y el nombre ‘Ariel’ que ella llevaba en el antebrazo. Según su reporte migratorio, la joven ingresó vía aérea al Perú el 11 de enero.

“Me salió un trabajo allá”, le dijo a su conviviente, de nombre Ariel, antes de partir. Lo que le sucedió aquí días después aún es investigado por la Policía.
La mañana del 15 de enero, una cámara de videovigilancia grabó cuando bajaron su cadáver de una mototaxi conducida por el peruano Darwin Cruz Vásquez (43). La habían sacado de una casa que ya fue examinada por peritos.

Tras ser detenido, Cruz dijo que estaba acompañado de una tal ‘Adriana’, ‘Dark’ y ‘Alex’, que le pagaron diez de los treinta soles que le prometieron. Sobre ellos, agentes del Depincri Los Olivos investigan si son ecuatorianos o venezolanos.
Al salir el video con sus imágenes en la TV, ‘Alex’ le dijo por WhatsApp a Cruz: “Nos vamos a Chile”.
Jenniffer murió producto de más de veinte heridas con arma blanca que le produjeron desangramiento en la yugular, riñón y pulmón.
Los autores podrían ser parte de una red de trata de mujeres que opera en Lima Norte y capta con engaños a sus víctimas.
PRISIÓN PREVENTIVA
Ayer, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva para Darwin Cruz mientras es investigado por homicidio calificado.












