
La muerte de Rayza Joselyn Martínez Ccopa, conocida en redes sociales como ‘La Chocolatita’, conmocionó al país por las circunstancias en las que fue hallado su cuerpo y por la confesión que posteriormente brindó el principal sospechoso del crimen. La mujer, de 34 años, fue encontrada sin vida dentro de una vivienda ubicada en una zona tranquila de La Planicie, en el distrito de La Molina.
El cuerpo permanecía sobre el piso de una habitación. Estaba semidesnudo y tenía la boca cubierta con cinta adhesiva. En un primer momento se creyó que el adhesivo habría sido utilizado para evitar que se escucharan los ruidos provenientes del cuarto, pero las investigaciones determinaron que la causa de muerte fue una violenta estrangulación.
El principal investigado es Óscar Raúl Arias Muñoz, de 36 años, quien registraba denuncias previas por violencia física y psicológica presentadas por su madre y una expareja. Tras el hallazgo del cadáver y luego de los pedidos de su familia para que asumiera su responsabilidad, decidió entregarse ante la Policía.
Ya bajo custodia, el sospechoso respondió a las preguntas de los investigadores en una declaración difundida por el programa ‘Reporte Semanal’. En ese interrogatorio reconstruyó cómo conoció a la víctima y relató los momentos previos a la tragedia.

El interrogatorio del principal sospechoso
Una de las primeras preguntas de los agentes estuvo relacionada con el conocimiento que tenía sobre la popularidad de Rayza Martínez. “¿Esta chica es conocida en la farándula, tengo entendido. No, tú sabías que era conocida. Sí, sabías”, le consultó un policía.
Arias respondió que conocía la actividad que desarrollaba la joven en redes sociales, aunque negó identificarla como un personaje de la televisión o el espectáculo. “No, yo sabía que era tiktokera y modelito, o sea, disculpa la expresión, Instagram, o sea, esto en Instagram se promociona así”, manifestó durante la diligencia.
Luego explicó cómo inició el contacto con la creadora de contenido. “Como digo en mi testimonio, jefe, siempre por redes, por WhatsApp, o sea, primero por Instagram o no recuerdo si fue Facebook. En su Telegram, me ofreció los packs”, declaró. Añadió que, tiempo después, le consultó si también realizaba servicios presenciales.
El detenido sostuvo que la relación entre ambos era reciente: “La primera cita la tuvimos hace un mes. Y después de esa primera cita ha sido... después en la madrugada”, indicó. Ante otra consulta, aseguró que solo se habían encontrado en dos oportunidades y que nunca había sido denunciado por la víctima.

La confesión sobre la madrugada del crimen
Durante el interrogatorio, Arias detalló que la mujer llegó a su vivienda durante la madrugada del jueves. Según su versión, él le transfirió dinero para el taxi y calculó que arribó alrededor de las 3:30 o 3:40 de la mañana. También afirmó que apenas ingresó le pidió utilizar el baño.
Al ser consultado sobre el consumo de sustancias, el detenido aseguró que él no había ingerido drogas y afirmó que Rayza ya había llegado en aparente estado de intoxicación: “Ella vino así, igual que la vez pasada. La primera vez también vino así, no tanto, pero se notaba y este me pidió que le consiga tusi, que quería más tusi y yo tenía, no consigo tusi”, declaró.
En otro momento explicó por qué utilizó la cinta adhesiva. Según dijo, la joven hacía mucho ruido y temía despertar a su madre: “Decía: ‘Tápame la boca, tápame la boca’. Y de broma le digo: ‘Hay cinta, pues. Me cortó un pedazo”, relató. No obstante, insistió en que la cinta “no se puso por completo”.
La parte más reveladora de su declaración llegó cuando los agentes le preguntaron por la toalla hallada en la habitación. Después de varias preguntas, Arias terminó admitiendo que sujetó la tela alrededor del cuello de la víctima: “Todo ha sido parado y todo ha sido con la de espalda. Entonces, efectivamente, lo he jalado con la toalla. Exacto. Y se me han pasado la mano”, confesó.

El hallazgo y la investigación
Mientras el sospechoso ofrecía su versión, la familia de Rayza ya la buscaba desesperadamente. La mujer debía regresar a su vivienda durante la madrugada, pero nunca llegó. Al amanecer, sus familiares denunciaron su desaparición.
Horas después, a las 2:20 de la tarde, Selma Muñoz, madre del investigado, abrió la puerta de la habitación de su hijo y encontró una escena estremecedora. El cuerpo de Rayza permanecía semidesnudo sobre el piso, con la boca cubierta por cinta adhesiva y sin signos vitales. En el ambiente también había botellas y latas de cerveza, una toalla, objetos personales y estampitas del Señor de los Milagros.
Los peritos establecieron que la víctima había sido estrangulada violentamente, descartando que la cinta adhesiva hubiera sido la causa de su muerte. Ese hallazgo reforzó la hipótesis de homicidio que maneja la Policía y el Ministerio Público.
Actualmente, Óscar Raúl Arias Muñoz permanece detenido mientras continúan las diligencias. La Fiscalía y la Policía lo investigan por el presunto delito de homicidio calificado, ilícito que podría ser sancionado con hasta 30 años de pena privativa de la libertad si se determina su responsabilidad.

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