A las primeras luces de este jueves, una gigantesca columna de humo negro comenzó a elevarse sobre el parque industrial de Lurín. Lo que inicialmente parecía un incidente aislado terminó convirtiéndose en una emergencia de gran magnitud: un incendio de código 3 arrasó parte del complejo agroquímico Ferrosalt, ubicado a la altura del kilómetro 40 de la antigua Panamericana Sur, obligando al despliegue de más de 20 unidades de bomberos y generando preocupación entre trabajadores y vecinos de la zona.
El siniestro se registró durante la mañana del 4 de junio y, según los reportes preliminares, se habría originado en las instalaciones de una empresa dedicada a la producción de alcohol y whisky, identificada como Don Michael. En ese sector existirían numerosos barriles de aproximadamente 100 litros de capacidad y un almacén subterráneo utilizado para guardar estos productos, condiciones que habrían favorecido la rápida expansión de las llamas.
De acuerdo con el testimonio de un trabajador del complejo, todo comenzó alrededor de las 6:30 de la mañana. El empleado relató que apenas diez minutos antes, cuando parte del personal culminó su jornada laboral y abandonó las instalaciones, no existía ninguna señal que anticipara una emergencia de semejante magnitud.
Según su versión, el fuego se inició precisamente en el área donde opera la empresa dedicada a la elaboración de alcohol y whisky. Allí, la presencia de material altamente inflamable habría contribuido no solo a la propagación del incendio, sino también a la intensa humareda que cubrió gran parte del sector industrial.
El trabajador también aseguró que antes de que las llamas se descontrolaran ya existían indicios de que algo ocurría. Según contó, durante varios minutos se observó una pequeña emisión de humo en uno de los sectores del complejo, pero nadie habría adoptado medidas preventivas ni considerado que pudiera tratarse del inicio de una emergencia.
Esa situación, afirmó, se habría prolongado por cerca de media hora. Cuando finalmente el fuego tomó fuerza, la emergencia ya era de gran magnitud y obligó a movilizar a decenas de unidades del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú.
Las labores de control se complicaron desde los primeros momentos. Trabajadores de la zona señalaron que el complejo no cuenta con abastecimiento de agua potable y que el recurso disponible proviene de pozos. Según denunciaron, esa cantidad de agua resultó insuficiente para enfrentar el avance de las llamas.
La situación también se vio agravada por la falta de hidrantes en el sector. Debido a ello, los bomberos tuvieron que depender del abastecimiento proporcionado por camiones cisterna enviados por municipios cercanos y otras entidades de apoyo para continuar combatiendo el incendio.
Mientras tanto, la densa columna de humo negro podía observarse desde distintos puntos de Lurín, generando preocupación entre los residentes y trabajadores de una de las zonas empresariales más importantes del distrito.
Al momento de iniciarse el siniestro, varios trabajadores se encontraban terminando su turno nocturno. Según uno de los empleados, el incendio comenzó cuando gran parte del personal ya abandonaba las instalaciones, circunstancia que evitó que hubiera personas expuestas directamente al foco inicial del fuego.
Los trabajadores que debían ingresar durante el turno diurno no pudieron acceder a sus centros de labores debido a la magnitud de la emergencia y al despliegue de los equipos de respuesta. Como medida de seguridad, las actividades en diversas empresas del sector fueron suspendidas temporalmente.
Hasta el cierre de los reportes no se habían registrado personas fallecidas ni heridas. Sin embargo, el Ministerio de Salud informó que movilizó tres ambulancias del Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) para atender cualquier eventualidad, mientras que una cuarta unidad permanecía en estado de alerta. Además, los establecimientos de salud de la jurisdicción fueron puestos en vigilancia ante una posible llegada de afectados.
Las autoridades mantienen especial atención debido a la existencia de una instalación subterránea de gas en las inmediaciones del área afectada, situación que incrementó los riesgos durante las labores de emergencia. Paralelamente, Sedapal activó sus protocolos de respuesta y envió camiones cisterna para colaborar con el suministro de agua requerido por los equipos de rescate.
Por su parte, la empresa Cálidda informó que la fábrica afectada se encuentra a una considerable distancia de su planta de gas natural City Gate de Lurín, por lo que descartó riesgo para sus instalaciones. No obstante, como medida preventiva, decidió cerrar la conexión de gas natural de la fábrica siniestrada y mantener un monitoreo permanente mientras continúan los trabajos para controlar el incendio y determinar las causas exactas de la emergencia.
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