
La difusión de videos violentos y mensajes desesperados encendió las alarmas en Huacho. En las imágenes, Pedro Arturo La Cruz Surita, de 46 años, aparecía golpeado, sometido y amenazado con un arma de fuego por dos sujetos que exigían el pago de cinco mil soles para dejarlo en libertad.
“¿En qué se comprometió con nosotros? ¿En qué se comprometió con nosotros?“, repetía una persona con acento colombiano mientras golpeaba a su supuesta víctima. Todo quedó grabado en video.

La escena fue suficiente para que sus familiares entraran en pánico. El material fue enviado por WhatsApp a varios integrantes de su entorno cercano, acompañado de mensajes intimidantes y voces con acento colombiano que reforzaban la versión de un secuestro en curso.
Ante la gravedad del caso, Luis Palomino Surita, familiar del presunto raptado, formalizó la denuncia. La Policía Nacional del Perú activó de inmediato las diligencias y puso en marcha un operativo que abarcó zonas de Huaura, Huacho y Barranca.
Las primeras horas estuvieron marcadas por la tensión. Los registros audiovisuales mostraban a Pedro prometiendo cumplir con un pago, mientras era golpeado y amenazado, lo que llevó a los agentes a tratar el hecho como un secuestro extorsivo.
EL GIRO INESPERADO DE LA INVESTIGACIÓN
Con el avance de las pesquisas, la hipótesis inicial comenzó a resquebrajarse. El análisis de los mensajes, llamadas y la trazabilidad digital permitió a los agentes antisecuestro geolocalizar las coordenadas desde donde se enviaba el material.
La ubicación condujo a una vivienda en la zona de Amay, en Huacho. Allí, lejos de un escenario de cautiverio real, la Policía encontró a Pedro La Cruz Surita acompañado de dos sujetos que aparecían en los videos difundidos a la familia.
Se trataba de Éder Carreño y Antonio Nicho Chumbes, quienes participaron en la grabación de las agresiones. Los tres fueron intervenidos en flagrancia, desnudando una puesta en escena que había movilizado recursos policiales y generado una profunda angustia familiar.
Las contradicciones entre los involucrados terminaron por confirmar la farsa. Los propios detenidos revelaron que los videos habían sido grabados por ellos mismos como parte de un plan previamente orquestado.

DEUDA, VIDEOS Y UNA FALSA HISTORIA
Según lo establecido por la Policía, Pedro La Cruz Surita había planificado su autosecuestro con la finalidad de obtener dinero de sus familiares. El objetivo era presionar el pago de cinco mil soles utilizando el miedo como herramienta.
En los registros audiovisuales, los supuestos captores simulaban ser extranjeros vinculados al sistema de préstamos conocido como “gota a gota”, mientras golpeaban a la falsa víctima y lo obligaban a comprometerse con un pago diario.
Incluso se determinó que los implicados utilizaron un kiosco como escenario para fingir el cautiverio y reforzar la narrativa de un secuestro violento. La banda, identificada como ‘Los Cumpas’, estaba integrada por ciudadanos peruanos.

Lejos de un rescate heroico, el operativo policial terminó destapando un autosecuestro que, según las autoridades, no solo buscaba dinero, sino también manipular emocionalmente a toda una familia.
Pedro La Cruz Surita, junto a sus cómplices, permanece bajo investigación por delitos contra la libertad personal en la modalidad de secuestro y falsa denuncia, en un caso que ha causado sorpresa e indignación entre los vecinos de Huacho.
Lo que comenzó como un drama criminal con amenazas y armas terminó revelándose como una farsa cuidadosamente montada, que puso en evidencia hasta dónde puede llegar una mentira cuando se disfraza de violencia real.
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