
La caída de los cabecillas no trajo calma. Tras la captura de Erick Moreno Hernández, alias ‘El Monstruo’, y de Adam Smith Lucano, ‘El Jorobado’, el mapa criminal de Lima Norte empezó a reconfigurarse. Lo que antes respondía a una sola estructura hoy aparece fragmentado en al menos 17 bandas, según la Policía Nacional del Perú.
El general PNP Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), explicó que las organizaciones se “pseudo faccionaron” tras la caída de sus antiguos cabecillas. Las estructuras se subdividieron y ahora compiten por el control territorial y el cobro de cupos en distintos distritos.

La Dirincri sostiene que la fragmentación responde a una reconfiguración interna para mantener actividades ilícitas como la extorsión y delitos contra el patrimonio. Las facciones emergentes operan de manera más dispersa, lo que complica las labores de inteligencia y seguimiento.
En este escenario aparece un nombre bajo la lupa: un sujeto identificado con los alias de ‘El Ingeniero’ o ‘El Viejo’. Según fuentes policiales, tendría un rol articulador dentro del ecosistema criminal. Registra una sentencia previa por extorsión y nuevamente figura en investigación, aunque su identidad se mantiene en reserva.
La PNP también reveló que este investigado participó en una reunión realizada en Sullana, región Piura, en marzo del año pasado, junto a dirigentes de construcción civil y efectivos policiales que luego recibieron sanciones administrativas. El encuentro fue documentado y generó acciones internas.
Para la Policía, la aparición de múltiples liderazgos vuelve más volátil el escenario. Las nuevas estructuras buscan ocupar los espacios dejados por los cabecillas detenidos y adaptan sus métodos para evadir operativos.
BANDAS SE MULTIPLICAN
Mientras las investigaciones avanzan, en las calles el miedo se respira a diario. Cada distrito reporta al menos dos bandas en pugna. En Independencia operan ‘Los Chukis’. En Comas figuran ‘Los Injertos del Cono Norte’, la banda de ‘JJ’, remanentes del ‘Jorobado’, ‘Los Chimbotanos’ y la banda de ‘Timothy’.
En Carabayllo aparecen ‘Los Malditos de Carabayllo’ y ‘Los Elegantes de Trapiche’. En Puente Piedra, ‘Los Orientales’, ‘Los Hijos de Dios’ y ‘Los Zetas’. En San Martín de Porres, ‘Los Zetas’, la banda del ‘Pelao Jean’ y la banda de ‘La Santa’. En Los Olivos, ‘La Santa’ y ‘Los Descendientes de Loco Aroni’. En San Juan de Lurigancho, organizaciones vinculadas a alias ‘El Colocho’, ‘El Pato’ y ‘Chileno’.
Las nuevas bandas se presentan con mensajes y amenazas. “Desde este momento ustedes estarán bajo el cuidado y la protección de esta nueva organización denominada La Firma”, decía un conductor amenazado en un video. Otras comunicaciones advierten que deben “alinearse” y pagar semanalmente.

BALAS Y MIEDO
Los ataques acompañan las advertencias. A las 2:45 de la madrugada, sujetos armados dispararon contra un bus. Tres impactos quedaron marcados en la carrocería: uno en la llanta y otros en la parte posterior del vehículo. El mensaje fue directo.
Conductores de transporte viven bajo presión. Algunos relatan que han visto morir a compañeros por negarse a pagar. Padres de familia escuchan a sus hijos suplicarles que no salgan a trabajar. En San Martín de Porres, incluso, se reporta que una banda integrada por extranjeros habría presionado a empresas informales para vender sus buses y tomar control de las rutas.
La Policía intensifica operaciones de inteligencia y acciones focalizadas para identificar a los líderes emergentes y neutralizar redes. Sin embargo, la disputa por los cupos continúa. La fragmentación no ha reducido la violencia: la ha multiplicado en pequeñas células que hoy se disputan cada cuadra, cada ruta y cada negocio en Lima Norte.
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