
Leydi Brillith Álvarez Romero era una joven de 28 años que solía cantarle a la vida. En redes sociales aparecía sonriente, grabando pequeños videos donde dedicaba canciones o lanzaba mensajes indirectos a su expareja. Era madre de una niña pequeña y esperaba un nuevo hijo. Nadie imaginaba que su historia terminaría de la forma más cruel.
La madrugada del 5 de julio de 2024, el silencio de una calle desolada en el asentamiento humano Santa Catalina, en el sector Pampa Grande, en Tumbes, fue escenario de una escena inquietante. Un hombre avanzaba con dificultad arrastrando un bidón pesado. Era Absalón Frank Urbina Chapilliquen, de 28 años.

Las cámaras de seguridad lo registraron intentando detener un mototaxi. Estiraba el brazo con insistencia, pero nadie quería llevarlo. El recipiente que cargaba parecía demasiado pesado y el hombre no lograba ocultar el esfuerzo que hacía para moverlo.
Al final, resignado, dejó el bidón en la vereda y regresó a su vivienda. Minutos después volvió con un pequeño coche improvisado. Con ese artefacto pudo trasladar el cilindro por la calle. Lo que nadie sabía entonces era que dentro de ese depósito llevaba los restos de la mujer que había sido su pareja. Este es el caso que esta semana recordó el programa ‘Estás en todas’.
LA CASA DONDE QUEDARON LAS HUELLAS
Cuando la policía llegó a la vivienda donde ocurrió el crimen, encontró señales claras de que algo terrible había sucedido allí. Las paredes guardaban las marcas del horror.
Todo estaba desordenado. Sin embargo, también había señales de limpieza, como si alguien hubiera intentado borrar lo ocurrido. En uno de los pasillos se halló una fila de bidones similares al que el sospechoso había llevado por la calle.
En una esquina, entre montículos de objetos, los investigadores encontraron el coche que había sido utilizado para transportar el pesado cilindro. Cada pieza parecía encajar con las imágenes captadas por las cámaras de seguridad.
Según las investigaciones, Frank Urbina se ensañó cruelmente con la joven madre. No solo la habría golpeado, sino que también la apuñaló con un cuchillo. Después colocó el cuerpo dentro de un bidón y lo llevó hasta un basural.

EL MACABRO HALLAZGO
Horas después, familiares de la víctima encontraron restos que estaban siendo incinerados en un basurero del sector. De inmediato alertaron a la Policía Nacional.
Cuando los agentes llegaron, el fuego llevaba varias horas consumiendo el cadáver. Los peritos apenas pudieron recuperar algunas partes que no se habían carbonizado completamente.
El cuerpo de Leydi Brillith estaba irreconocible. Sin embargo, algunas prendas de vestir, joyas y uno de sus pies, que no había sido calcinado por completo, permitieron confirmar su identidad.
La joven estaba embarazada de cuatro meses. La noticia estremeció a sus familiares y vecinos, que no podían creer la brutalidad del crimen.
CONFESIÓN Y CONDENA
Tras el reporte del hallazgo, la policía capturó a Frank Urbina en el domicilio donde ocurrieron los hechos. Durante el interrogatorio, el hombre relató con frialdad detalles de lo ocurrido aquella noche.
Según su versión, horas antes había estado bebiendo licor con la víctima en un bar. Luego ambos regresaron a la vivienda y, tras una discusión, terminó atacándola con un arma blanca. El sujeto alegó defensa propia.
Sin embargo, en la casa los agentes hallaron dos cuchillos que pasaron a formar parte de la investigación. Además, el general PNP Javier Gonzales Novoa informó que Urbina tenía antecedentes por robo agravado en los años 2022 y 2023.
El caso provocó una fuerte reacción en Tumbes. Más de cien personas, entre familiares, vecinos y amigos, se reunieron frente al complejo policial Teniente Jorge Taipe Tarazona para exigir justicia.

La tragedia dejó a una niña de cuatro años en la orfandad. Durante el velorio, la familia solo pudo despedirse de las pertenencias de Leydi, pues los restos seguían bajo pericias.
“Nos llamaron diciendo que a Lady la habían quemado. Al principio no lo creíamos, luego confirmamos la noticia en la morgue. Es monstruoso, él la descuartizó y la quemó mientras estaba embarazada. Pedimos justicia y cadena perpetua para él”, expresó un familiar.
Finalmente, el Juzgado Penal Colegiado Permanente Supraprovincial de la Corte Superior de Justicia de Tumbes sentenció a Frank Isaías Urbina Chapilliquen a 25 años de pena privativa de la libertad efectiva por el delito de feminicidio en agravio de Leydi Brillith Álvarez Romero.
El tribunal, integrado por los magistrados Edgar Izquierdo Ruiz, Erick Saldarriaga Maceda y Daysi Jiménez Araujo, también fijó una reparación civil de cien mil soles a favor de los deudos de la víctima. La historia de Leydi Brillith, la joven que cantaba a la vida, terminó convertida en una de las tragedias más estremecedoras registradas en Tumbes.











