Desaparición, sangre y fuga en un caso que persigue a un médico peruano desde hace casi 10 años
Desaparición, sangre y fuga en un caso que persigue a un médico peruano desde hace casi 10 años

Hay historias que no terminan. Se quedan suspendidas en el tiempo, atrapadas entre lo que se sabe y lo que nunca se pudo probar del todo. La de Kimberlee Susanne Kasatkin es una de ellas. Han pasado casi diez años desde que desapareció en Lima y, sin embargo, su ausencia sigue siendo una herida abierta: en su familia, en sus hijos y en un expediente fiscal que no logra cerrarse.

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En noviembre de 2016, Kimberlee era una madre de dos niños pequeños que vivía en un departamento de Miraflores junto a su esposo, el médico peruano Christopher Franz Bettocchi. Para entonces, su vida ya arrastraba un historial de conflictos, discusiones y episodios de violencia que, según sus familiares, nunca se detuvieron desde que inició la relación.

La ciudadana canadiense Kimberlee Susane Katzaki se encuentra desaparecida.
La ciudadana canadiense Kimberlee Susane Katzaki se encuentra desaparecida.

Se habían conocido en Canadá en 2008, cuando ambos estudiaban Ciencias Médicas. Lo que empezó como una relación de pareja pronto mostró señales de tensión. Según su hermana Khristine Bird, los problemas aparecieron desde el inicio y estuvieron marcados por agresiones. Aun así, Kimberlee decidió continuar.

La relación avanzó entre intentos por recomponer lo que ya estaba resquebrajado. Viajaron a Uganda en busca de nuevas oportunidades y, tiempo después, llegaron a Perú por insistencia de Bettocchi. Se instalaron en Miraflores, donde intentaron empezar de nuevo. Pero, de acuerdo con los testimonios posteriores, las agresiones físicas y emocionales continuaron dentro del departamento que compartían.

EL DÍA QUE NADIE LA VOLVIÓ A VER

El 27 de noviembre de 2016 quedó marcado como el último día en que Kimberlee fue vista. Desde entonces, todo lo que vino después fue una reconstrucción de hechos, versiones y contradicciones.

Tres días después, Christopher Franz Bettocchi acudió a la comisaría de Miraflores para denunciar a su esposa por abandono de hogar. Dijo que se había ido, que siempre quiso viajar a la selva y que había salido llevándose sus pertenencias. La versión la repitió también a los padres de Kimberlee, quienes desde Canadá comenzaron a pedir ayuda al no tener noticias de su hija.

Sin embargo, el paso de los días empezó a generar más preguntas que respuestas. Bettocchi sostuvo que el día de la desaparición no estuvo en casa durante gran parte de la jornada y que recién por la noche notó la ausencia. Afirmó incluso que Kimberlee se había llevado documentos, tarjetas y su pasaporte.

Pero las cámaras de seguridad del edificio contaban otra historia.

Los registros mostraron que Bettocchi salió por la mañana y regresó antes del mediodía con una maleta y bolsas negras. Horas después, volvió a bajar al estacionamiento. Esta vez, arrastraba un bulto pesado que llevó hasta la maletera de su vehículo antes de retirarse nuevamente.

En esas mismas imágenes, no existía ningún registro de la salida de Kimberlee.

LAS PRUEBAS QUE NO SE BORRARON

A partir de ese momento, la investigación tomó otro rumbo. Lo que parecía una desaparición voluntaria empezó a perfilarse como un presunto crimen.

En la cochera del edificio, la policía encontró restos de sangre en una de las columnas donde el bulto fue apoyado. Los análisis determinaron que pertenecían a Kimberlee. También se hallaron rastros en el ascensor y en el piso del estacionamiento, lo que reforzaba la hipótesis de que el ataque ocurrió dentro del inmueble.

En el departamento, la puerta del baño presentaba daños que evidenciaban un golpe. Era otro indicio que se sumaba a la escena.

Christopher Franz Bettocchi fue liberado en junio del 2018 gracias a una acción de hábeas corpus. (Foto: GEC)
Christopher Franz Bettocchi fue liberado en junio del 2018 gracias a una acción de hábeas corpus. (Foto: GEC)

Poco después, apareció una pieza clave: el colchón donde dormía la pareja había sido regalado por Bettocchi a la trabajadora del hogar de su madre. Cuando fue recuperado por la policía y sometido a peritajes, se detectaron rastros de sangre.

Las pruebas de ADN confirmaron lo que ya se sospechaba: la sangre encontrada en la ruta de arrastre correspondía a Kimberlee.

El propio Bettocchi intentó explicar estos hallazgos. Señaló que la sangre podía deberse a un corte y que el bulto que trasladó no era más que una carpa. Pero las contradicciones comenzaron a pesar más que sus respuestas.

VIOLENCIA, INVESTIGACIÓN Y FUGA

Mientras la Fiscalía reunía evidencias, el entorno familiar de Kimberlee empezó a reconstruir el contexto en el que vivía. Su hermana relató episodios de violencia desde los primeros años de la relación. Vecinos en Miraflores también señalaron que las agresiones eran constantes.

Incluso, Kimberlee había enviado a su familia grabaciones en las que aparecía golpeada, con moretones y lesiones visibles. En uno de esos registros dejó un mensaje dirigido a su hijo mayor, advirtiendo sobre la violencia. Después, esos envíos se detuvieron.

La investigación también llevó a la policía hasta una propiedad de Bettocchi en Chilca. Perros especializados detectaron indicios en el lugar, aunque no se halló el cuerpo. Sin embargo, la geolocalización del celular del médico lo ubicaba en esa zona en los días posteriores a la desaparición.

Con estos elementos, la Fiscalía lo acusó formalmente de feminicidio.

En 2017, Christopher Franz Bettocchi fue detenido y enviado al penal Miguel Castro Castro. Permaneció nueve meses en prisión preventiva mientras avanzaba el proceso en su contra. Entre los elementos considerados estaban sus versiones contradictorias, los indicios de violencia familiar, las imágenes de las cámaras y las pericias realizadas.

Pero el caso dio un giro inesperado en junio de 2018.

Kimberlee Sussanne Kasatkin, la ciudadana canadiense desaparecida desde noviembre del 2016, habría sido agredida reiteradamente por su pareja, el médico peruano Christopher Franz Bettochi. (Captura/Canal 4)
Kimberlee Sussanne Kasatkin, la ciudadana canadiense desaparecida desde noviembre del 2016, habría sido agredida reiteradamente por su pareja, el médico peruano Christopher Franz Bettochi. (Captura/Canal 4)

Bettocchi obtuvo su libertad mediante un hábeas corpus concedido por el Segundo Juzgado Penal de La Molina y Cieneguilla. Salió del penal y, poco después, desapareció.

Desde entonces, no se conoce su paradero.

El Ministerio del Interior lo incluyó en el Programa de Recompensas, ofreciendo dinero a quien brinde información que permita su captura. A pesar de ello, sigue prófugo y figura entre los más buscados del país.

La ausencia de un cuerpo y la fuga del principal sospechoso han mantenido el caso en un limbo judicial. Mientras tanto, la familia de Kimberlee continúa exigiendo justicia y respuestas que, hasta hoy, no han llegado.

Casi una década después, su historia sigue incompleta. Como si el tiempo se hubiera detenido aquella mañana de noviembre en la que nadie volvió a verla salir.

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