
El regreso de Erick Moreno Hernández, alias ‘El Monstruo’, al Perú no fue un simple traslado aéreo. Fue un operativo milimétricamente vigilado que se extendió por horas y atravesó varios países, hasta que finalmente la aeronave tocó suelo limeño y confirmó que el hombre más buscado del crimen organizado ya estaba en manos de la justicia peruana.
El vuelo que lo traía desde Paraguay tuvo como última escala la base aérea de Arequipa. Desde allí, el trayecto final hacia Lima tomó una hora y cuarenta minutos. En todo momento, Moreno Hernández permaneció bajo custodia directa de la Policía Nacional del Perú y de la Aviación Policial, sin ofrecer resistencia y siguiendo cada indicación.

Dentro de la nave, el ambiente era tenso y ruidoso. El traslado se realizó en un avión Antonov, acondicionado para este tipo de operaciones. El detenido fue asegurado conforme al protocolo: encadenado de pies y manos y con un casco de seguridad de color rojo colocado antes de abordar.
Durante el vuelo, alias ‘El Monstruo’ no pronunció palabra alguna. Permaneció callado, con la mirada fija, sin gestos de desafío ni intentos de oposición. La prioridad de las autoridades era clara: que llegue en condiciones óptimas para responder ante la justicia en el Perú.
ESCALAS, CONTROLES Y UN VIAJE BAJO CUSTODIA TOTAL
Antes de llegar a Lima, el avión hizo una parada clave en Arequipa. Allí se registró una demora de aproximadamente dos horas. La aeronave fue revisada, abastecida de combustible y el detenido descendió para pasar nuevamente por controles médicos legales, tal como exige el protocolo una vez que ingresó a territorio peruano.
El médico legista a cargo del operativo verificó sus signos vitales, tomó la presión y evaluó su estado general de salud. Según el reporte, todo se encontraba estable. Moreno Hernández aceptó cada procedimiento sin objeciones, mientras fiscales de cooperación internacional supervisaban que se respeten sus derechos.
Las autoridades fueron cuidadosas en cada paso. El objetivo, según se explicó durante la cobertura, era evitar cualquier falla en la cadena de custodia que pudiera ser usada posteriormente por la defensa del acusado. Cada revisión, cada traslado y cada indicación quedó documentada.
El vuelo transcurrió con normalidad hasta que, en un momento específico del trayecto, se produjo una escena inesperada dentro de la aeronave. Lejos de la imagen desafiante que lo acompañó durante años, alias ‘El Monstruo’ mostró un quiebre emocional.

EL MOMENTO DE QUIEBRE: LÁGRIMAS EN PLENO VUELO
Durante algunos minutos, mientras era custodiado por agentes de Interpol, Erick Moreno Hernández derramó lágrimas. Fue un episodio breve, pero evidente, que reflejó un estado de vulnerabilidad emocional. No hubo gritos ni reclamos, solo silencio y un gesto que contrastó con su historial criminal.
Tras ese momento, el detenido se recompuso y el resto del vuelo continuó sin incidentes. El personal médico volvió a constatar que no existía alteración en su estado de salud y el operativo siguió su curso hasta el aterrizaje final.
Ya en Lima, la aeronave fue recibida bajo un fuerte resguardo. El protocolo se activó de inmediato: un cordón de seguridad, traslado controlado y una nueva evaluación médica antes de su entrega formal a la Policía Nacional del Perú.

Alias ‘El Monstruo’ fue conducido a las instalaciones correspondientes, donde pasará sus primeras horas en el país antes de ser puesto a disposición del juzgado que lo requiere. Todo el proceso fue ejecutado bajo estricta reserva y con participación articulada de la Policía, la Fiscalía y unidades especializadas.
Así terminó el viaje de regreso de uno de los personajes más temidos del hampa. Un traslado silencioso, vigilado y marcado por un instante de quiebre emocional que quedó registrado en pleno vuelo, mientras el país confirmaba que ‘El Monstruo’ ya estaba en Lima para enfrentar a la justicia.











