
El 6 de septiembre de 2022, una jornada de trabajo terminó en tragedia en el asentamiento humano Covadonga, en Huamanga, Ayacucho. Abraham Lucana Huarcaya cumplía sus labores en una distribuidora de gas cuando Rafael Vilcatoma Arone, su compañero, lo atacó de manera brutal con un balón de gas vacío. El crimen quedó registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento.
Aquella tarde, ambos trabajadores revisaban la cantidad de cilindros del negocio. Abraham, quien llevaba pocos días en el puesto, se encontraba agachado y concentrado en sus anotaciones. A su lado estaba Rafael, contratado apenas un par de semanas antes. Nada en la aparente normalidad de la escena hacía prever el desenlace.
De pronto, Vilcatoma aprovechó que su compañero estaba distraído y levantó uno de los balones. Luego lo golpeó reiteradamente en la cabeza, sin darle oportunidad de defenderse. Según la información del caso, la agresión se repitió hasta en siete ocasiones y le causó la muerte a Abraham.

Tras el ataque, el agresor se frotó las manos y abandonó el establecimiento con aparente tranquilidad. Horas después, alrededor de las seis de la tarde, la dueña del negocio ingresó al almacén y encontró el cuerpo de su trabajador. La escena conmocionó a quienes conocían a la víctima y dio inicio a las diligencias policiales.
La captura y la insólita versión de ‘Chucky’
La Policía Nacional inició la búsqueda de Vilcatoma, quien se había refugiado en su vivienda, ubicada en la comunidad de Totorilla. De acuerdo con la información policial difundida sobre el caso, el joven se cambió de ropa y ocultó las prendas que llevaba durante el ataque. Sin embargo, los agentes lograron ubicarlo y detenerlo esa misma noche.
Durante el interrogatorio, el detenido intentó explicar lo ocurrido con una versión que llamó la atención de los investigadores. Aseguró que, en determinado momento, había dejado de ser él mismo y atribuyó el crimen a Chucky, el muñeco diabólico de la conocida saga de películas de terror. Su declaración se convirtió en uno de los aspectos más impactantes del caso.

La decisión judicial tras las evaluaciones psiquiátricas
En los días posteriores, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra Vilcatoma, mientras avanzaban las investigaciones por homicidio calificado. Los familiares de Abraham, conmocionados por la pérdida, exigieron justicia y pidieron que se aplicara la máxima sanción por el brutal ataque.
El proceso dio un giro tras las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas practicadas al investigado. Según los antecedentes proporcionados sobre el caso, en marzo de 2024 la Sexta Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huamanga consiguió que se reconociera su inimputabilidad por razones de salud mental. En consecuencia, se dispuso su internamiento por diez años en el área de psiquiatría del Centro Penitenciario de Lurigancho, en Lima, bajo custodia y atención especializada.












