
Sharol Abigail Cortés Cruz tenía 24 años y una vida llena de proyectos. Había culminado sus estudios de enfermería, había conquistado una corona como Miss Carnaval Utcubamba 2024 y sentía especial cariño por los animales abandonados. Pero el domingo 4 de octubre de 2026, aquella joven que tenía tantos motivos para sonreír fue encontrada sin vida en el departamento que compartía con su pareja, el médico anestesiólogo Junior Jonathan Rodríguez Arista, en Bagua Grande, región Amazonas. Su muerte dio inicio a una investigación por presunto feminicidio que hoy tiene a su conviviente en prisión preventiva y a una familia clamando por justicia.
La noticia golpeó con fuerza a sus seres queridos, quienes no encuentran consuelo ante una partida que consideran rodeada de interrogantes. Las calles de Bagua Grande se llenaron de personas que salieron a protestar y exigir que el caso no quede impune. Frente al Poder Judicial, familiares y amigos levantaron sus voces con un grito que se repetía entre lágrimas: “¡Justicia por Abigail!”.

Detrás de las fotografías de una muchacha sonriente, de su corona y de los recuerdos que compartía en redes sociales, existía una historia sentimental que, según sus familiares y amistades, habría estado marcada por humillaciones y presuntos episodios de violencia física y psicológica. Los testimonios recogidos después de su muerte describieron discusiones, maltratos y promesas de cambio que, aseguran, se repetían.
UNA JOVEN CON UNA CORONA Y MUCHOS SUEÑOS POR CUMPLIR
Antes de que su nombre apareciera en las noticias policiales, Sharol Abigail era una joven que disfrutaba de su familia, sus amistades y su vocación. Era egresada de enfermería de la Universidad Señor de Sipán y en 2024 fue elegida Miss Carnaval Utcubamba. La corona que lucía con orgullo en diferentes actividades era uno de los recuerdos más queridos de aquella etapa de su vida.
Su cariño no estaba reservado únicamente para las personas. Los perros rescatados ocupaban un lugar especial en su corazón. Allí donde otros podían ver animales abandonados, ella encontraba seres que necesitaban cuidado y una oportunidad. Esa misma sensibilidad demostraba en su trabajo, donde sus compañeras recordaban su paciencia y dedicación para atender a los pacientes, especialmente a los más pequeños.
Uno de sus últimos momentos felices fue el reencuentro con su madre y sus hermanos, quienes residen en Estados Unidos. Había viajado para visitarlos y disfrutó cada instante junto a ellos. Según contó una de sus hermanas, Sharol Abigail incluso había manifestado su deseo de quedarse indefinidamente. Su familia recuerda aquel encuentro como una despedida que entonces nadie imaginaba que sería la última.
La relación con Rodríguez Arista, de 35 años, es ahora uno de los puntos centrales de las pesquisas. Personas cercanas a la joven aseguraron que el médico la habría maltratado y menospreciado por sus ingresos económicos. Una amiga contó que el mismo día de su muerte Sharol le reveló que había sido agredida durante la mañana. También señaló que almorzaron juntas y que posteriormente la acompañaron hasta su vivienda.
Los mensajes privados que la enfermera compartió con sus amistades reflejarían el desgaste emocional que, según su entorno, atravesaba. En una conversación expresó su indignación por el trato que recibía: “No voy a seguir humillándome, menosprecie a mi trabajo, me menosprecie a mí”. En otro mensaje se quejó de la diferencia económica que su pareja utilizaba, según su relato, para hacerla sentir inferior: “Me dijo que no valía nada mi trabajo, la miseria de plata que gano en un mes, él gana en un día, ya me cansé, mi cuerpo no da para más”.

MORETONES, MEDICAMENTOS Y UNA MAÑANA LLENA DE INTERROGANTES
El domingo 4 de octubre, Sharol volvió a comunicarse con su madre y le comentó que tenía problemas de salud, entre ellos un sangrado que le preocupaba ante la posibilidad de estar embarazada. Ese mismo día fue encontrada sin vida en el inmueble donde convivía con el anestesiólogo. Según los primeros reportes, Rodríguez Arista manifestó que halló a su pareja sin signos vitales e intentó auxiliarla antes de comunicar lo ocurrido a las autoridades.
Las fotografías tomadas durante las diligencias policiales dejaron constancia de moretones en diferentes partes del cuerpo, pequeñas señales de aguja y una lesión en una mano que tendría apariencia de haber sido provocada por una mordedura. Una prima de la joven describió lo que observó: “Mi prima estaba totalmente moretoneada, todo el cuerpo. Tenía moretones de hace 3, 4 días, recientes, y tenía moretones de hace como 1 o 2 días”.
Otro elemento que llamó la atención de los investigadores fue el hallazgo de medicamentos anestésicos en el inmueble. Entre ellos figuraban fentanilo, midazolam y propofol, sustancias utilizadas en procedimientos médicos y cuyo uso indebido puede comprometer la respiración. Los familiares sostuvieron que Sharol Abigail no tenía acceso a esos productos y que el único que podía disponer de ellos era su conviviente por su profesión. La procedencia y utilización de los fármacos forman parte de las diligencias.
Durante una audiencia, también se cuestionó que algunos de los medicamentos encontrados tuvieran etiquetas del Estado peruano. Según lo expuesto en esa diligencia, el establecimiento de salud donde había trabajado el médico informó que su contrato habría vencido en septiembre, mientras que el fallecimiento ocurrió en octubre. La jueza planteó interrogantes sobre la presencia de esos productos y su posible procedencia de establecimientos públicos.
Los exámenes médico-legales tampoco habían establecido una causa definitiva de muerte en los informes difundidos hasta el 20 de octubre. El diagnóstico describió un síndrome morfológico asfíctico inespecífico y señaló que era necesario realizar estudios complementarios. También se indicó que no podía descartarse una posible gestación incipiente. La familia cuestionó algunos aspectos de las diligencias y solicitó que el cuerpo fuera sometido nuevamente a evaluaciones en la morgue para obtener mayores precisiones.

LAS CÁMARAS DE SEGURIDAD Y LOS MOVIMIENTOS DEL MÉDICO
Las grabaciones de videovigilancia se convirtieron en otra pieza importante para reconstruir las horas previas y posteriores al hallazgo. Según el registro difundido, a las 6:42 de la mañana del 4 de octubre, Rodríguez Arista salió de la vivienda, abordó un automóvil blanco y se retiró. A las 7:50 ingresó al hospital de Jaén donde trabajaba, sin uniforme médico y llevando una mochila. Al ingresar, el personal revisó sus pertenencias, pero, de acuerdo con las imágenes, esa revisión no se repitió cuando se retiró.
A la 1:21 de la tarde, Sharol Abigail también salió del inmueble con ropa deportiva y permaneció atenta a su celular. Una amiga contó que ese día almorzaron juntas y que la enfermera le volvió a hablar de la presunta agresión que habría sufrido durante la mañana. Cerca de las 4 de la tarde, la acompañaron hasta su casa, donde vivía también su abuelita, pues debía cumplir con sus labores.
Posteriormente, imágenes difundidas por la defensa del investigado mostraron a Sharol ingresando a una farmacia alrededor de las 4:50 de la tarde. Allí habría sido atendida y se habría recostado en una camilla. Otro registro la ubicó de regreso en su vivienda a las 5:20 de la tarde, con una toalla en el brazo derecho y revisando su teléfono celular antes de abrir la puerta.
Por la noche, las cámaras registraron la llegada de Rodríguez Arista. El médico tocó la puerta del dormitorio y permaneció en el pasadizo. En la secuencia difundida se observa un salto entre las 9:45 y las 9:47 de la noche. En ese último registro aparece corriendo para pedir ayuda a una vecina. Los horarios, las imágenes y los testimonios deberán ser contrastados por los investigadores para establecer qué ocurrió dentro del inmueble.

El 5 de octubre, cerca de las 4 de la mañana, el médico fue trasladado bajo custodia policial. El juez dictó inicialmente siete días de detención preliminar por su presunta implicancia en el delito de feminicidio. Posteriormente, el 13 de octubre, el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Utcubamba declaró fundado el requerimiento fiscal y ordenó nueve meses de prisión preventiva, cuyo vencimiento fue fijado para el 4 de julio de 2027. El investigado fue trasladado al establecimiento penitenciario de Bagua Grande.
Rodríguez Arista rechaza las imputaciones y sostiene que no es responsable de la muerte de su pareja. Su defensa cuestionó los argumentos de la Fiscalía y anunció que apelaría la decisión judicial. “Pedimos que no se utilicen errores, conflictos o aspectos personales del pasado de Jonathan para construir una conclusión de culpabilidad. Nadie es perfecto, pero los errores de una persona no constituyen prueba de que haya cometido un delito”, manifestó su abogado.
Mientras tanto, Natalhy Cortés, hermana de Sharol, llegó desde Estados Unidos para acompañar las diligencias y exigir que se esclarezca lo ocurrido. Su madre no pudo viajar para despedirse de su hija debido a compromisos laborales que, según explicó la familia, no podía postergar. Natalhy recordó el cariño que su hermana sentía por el hombre con quien compartía su vida: “Mi hermana amó demasiado a esta persona y esta persona me traicionó. Ella era una persona que veía el mundo diferente, veía que el mundo merecía oportunidades, las veces que sean necesarias para que cambiara”.
La joven tenía planes de viajar nuevamente a Estados Unidos para convalidar su carrera de enfermería e iniciar una nueva etapa junto a sus familiares. “Mi hermana quería continuar una vida o iniciar una nueva vida en Estados Unidos donde iba a hacer una convalidación de su carrera, pero pues no se pudo porque me la arrebató”, expresó Natalhy. Ahora, los mensajes de WhatsApp, los testimonios sobre los presuntos maltratos, las grabaciones y los resultados de las pericias forman parte de las pruebas que deberán ser examinadas por las autoridades para esclarecer la muerte de Sharol Abigail Cortés Cruz.
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