
La noche del 17 de febrero, horas antes del atropello que acabó con la vida de Lizeth Marzano, cuatro personas cenaron en el restaurante Tanta, en San Isidro. Entre ellas estaba Adrián Villar, de 21 años. La defensa del joven presentó vouchers de consumo para demostrar que no hubo bebidas alcohólicas en la mesa. Pero más allá del papel, una voz directa confirmó lo mismo: el mozo que los atendió.
Se llama Ismael Sotero y fue quien estuvo a cargo de la mesa aquella noche. Cuando fue consultado si recordaba a los jóvenes que cenaron allí, respondió que sí.

“Yo los atendí”, dijo. Eran cuatro personas y permanecieron aproximadamente dos horas en el local. La cuenta, según la boleta mostrada, fue solicitada a las 10:10 de la noche.
Al preguntarle directamente si consumieron bebidas alcohólicas, el mesero fue escueto. “No puedo hablar”, dijo primero. Sin embargo, ante la insistencia por ese único dato, respondió: “No tomaron. No tomaron nada”.
Reiteró que no podía dar más detalles. “Yo los atendí. No puedo hablar más”, añadió.
La única forma de corroborar lo ocurrido en esa mesa es a través de las más de ocho cámaras de seguridad que tiene el restaurante. En un primer momento, se indicó que el procedimiento para acceder a las imágenes debía tramitarse a través de la Policía.
Posteriormente, el restaurante Tanta informó mediante comunicado que entregó las grabaciones a las autoridades competentes, conforme a la normativa vigente sobre protección de datos personales.
“En estricto cumplimiento de la normativa vigente en materia de protección de datos personales, los registros internos solo pueden ser entregados mediante requerimiento formal de las autoridades competentes. En ese marco, hemos hecho entrega a dichas instancias la totalidad de las grabaciones y la información correspondiente”, señalaron.
También expresaron sus condolencias a la familia de Lizeth Marzano y a la comunidad deportiva por su fallecimiento.

LAS HORAS PREVIAS AL ACCIDENTE
Según los registros difundidos, las primeras imágenes del vehículo vinculado al caso aparecen a las 10:41 de la noche, cuando recorre Los Conquistadores y cruza Camino Real.
Luego pasa por Los Pinos y toma una ruta que apuntaría hacia el edificio donde vive Francesca Montenegro, en Los Eucaliptos, San Isidro. Sin embargo, no existe registro fílmico que confirme si ambos ingresaron juntos al inmueble en ese momento.

Casi cuarenta minutos después de la última imagen, a las 11:20 p. m., Adrián Villar reaparece en el vehículo involucrado en el accidente. Sale del edificio de su enamorada y, minutos más tarde, ocurre el atropello en Camino Real.
El impacto fue mortal. Lizeth quedó tendida en la vía y, pese a encontrarse a pocos minutos de clínicas privadas como la Clínica El Golf, la Clínica Delgado y la Angloamericana, no recibió auxilio del conductor.
Villar se presentó ante las autoridades 48 horas después del incidente, por lo que no fue sometido a prueba de alcoholemia.
Mientras la investigación continúa y nuevas pruebas salen a la luz, la frase del mozo de Tanta resuena en medio de la polémica: “No tomaron nada”. Una afirmación que ahora deberá contrastarse con las imágenes que ya están en manos de las autoridades.
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