
La sombra de las extorsiones volvió a sacudir Lima. Esta vez, la Policía Nacional logró capturar a Darwin Vegas Páez, ciudadano venezolano sindicado como el cabecilla de ‘Los Sanguinarios del Tren’, una facción del Tren de Aragua que operaba con violencia extrema en distintos puntos de la ciudad.
Según información policial, Vegas Páez se atribuía el control de varias zonas y exigía el pago de cupos mediante amenazas directas. Su nombre aparece vinculado a más de 30 denuncias por extorsión registradas en distritos como Villa El Salvador, La Victoria, Chorrillos, Ventanilla y San Miguel.

Las autoridades detallaron que el detenido utilizaba audios y mensajes intimidantes para someter a sus víctimas. En registros difundidos durante la investigación, se le escucha adjudicarse ataques y asesinatos, reforzando el miedo para asegurar el pago del dinero exigido.
El dinero corría rápido. La Policía informó que en una de las cuentas bancarias del presunto cabecilla ingresaron hasta 14 mil soles en apenas dos semanas, montos que corresponderían a cobros extorsivos. La ruta de ese dinero y los posibles cómplices aún son materia de investigación.
AMENAZAS QUE TERMINABAN EN MUERTE
Un informe del dominical Cuarto Poder reveló que la organización criminal no se limitaba a intimidar. Cuando no obtenía respuesta, ejecutaba atentados contra empresas y trabajadores para demostrar su poder.
Entre noviembre y diciembre de 2025, la empresa Ladrillos Pirámide fue atacada en tres ocasiones. Dos trabajadores fueron asesinados a balazos y un tercero quedó gravemente herido. Según el reportaje, los criminales enviaban audios y videos con armas, adjudicándose los crímenes para presionar el pago.
En uno de esos mensajes, el propio Vegas Páez se presentaba como el “bravo” y advertía que todos debían pagarle. Las amenazas incluían frases explícitas y evidencias visuales, como imágenes de balas y armas, que reforzaban el terror entre las víctimas.
Las investigaciones señalan que la banda utilizaba estos métodos para extender su dominio y consolidar su reputación violenta en los distritos donde operaba, imponiendo el miedo como principal herramienta de control.
ASÍ FUE LA CAPTURA DEL CABECILLA
La caída de Darwin Vegas Páez fue resultado del cruce de información telefónica y labores de seguimiento realizadas por la División de Extorsiones de la Policía Nacional. Estas acciones permitieron ubicarlo y montar un operativo para su intervención.
El presunto líder fue detenido junto a su hombre de confianza, Wilfredo Monsalve, quien cumplía funciones de seguridad personal dentro de la organización criminal. Ambos quedaron a disposición de las autoridades para las diligencias correspondientes.
Según la Policía, la captura representa un golpe importante contra una facción del Tren de Aragua que venía operando con extrema violencia en Lima. Sin embargo, las investigaciones continúan para identificar a todos los integrantes de la red.
Las autoridades buscan ahora esclarecer el alcance completo de “Los sanguinarios del tren”, determinar el destino del dinero obtenido mediante extorsiones y ubicar a otros implicados que aún permanecerían en libertad.
Mientras tanto, el caso vuelve a poner en evidencia la brutalidad con la que operan las bandas dedicadas al cobro de cupos y el impacto directo que estas organizaciones generan en trabajadores y empresarios que viven bajo amenaza constante.
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