
El terror se sentó a la mesa. En el restaurante Malabú, ubicado frente al mar en Barranca, un sicario irrumpió en pleno horario de atención y apuntó directamente a la cabeza del empresario gastronómico Fito Gamarra, ante la mirada atónita de familias y clientes.
Las cámaras de seguridad registraron cada segundo. El atacante ingresó al local y se dirigió sin titubeos hacia el mostrador donde el empresario conversaba junto a su hijo y un grupo de amigos. Sacó un arma de fuego y la colocó a centímetros de su cabeza.

Pero en el instante en que iba a disparar, ocurrió lo impensado: el arma se trabó. Ese desperfecto fue el segundo que marcó la diferencia entre la vida y la muerte.
El hijo del empresario, que ya había advertido la presencia sospechosa del sujeto, reaccionó de inmediato. Le lanzó un objeto —según los registros, un vaso— y logró desestabilizar al delincuente. El atentado quedó frustrado.
Al verse sorprendido, el sicario no insistió. Antes de escapar, realizó disparos al aire mientras los comensales buscaban refugio debajo de las mesas. El pánico se apoderó del establecimiento.
En el exterior lo esperaba un cómplice a bordo de una motocicleta. Ambos huyeron por un acceso cercano a la playa Puerto Chico, perdiéndose con rumbo desconocido.
No hubo heridos ni daños materiales, pero el impacto fue evidente. Las imágenes muestran la audacia del atacante, quien ingresó con casco para evitar ser identificado.
De acuerdo con informaciones preliminares, el ataque estaría vinculado a una presunta extorsión por cobro de cupos contra el empresario, propietario del restaurante ubicado en esa zona del norte chico.
NO HUBO DENUNCIA
Pese a la gravedad de los hechos, la Policía informó que hasta el momento no se ha presentado una denuncia formal en la comisaría. Esta situación dificulta el inicio de las diligencias de ley contra los responsables.
Fuentes locales señalaron que el empresario podría haber optado por no denunciar por temor a represalias de bandas criminales. La falta de una denuncia complica la identificación plena de los implicados, aunque sus movimientos quedaron grabados.

Los agentes de la Policía Nacional del Perú se encuentran al tanto del caso y continúan con las investigaciones para identificar al sujeto armado que ingresó al local.
Mientras tanto, vecinos y comerciantes de Barranca expresaron su preocupación por el incremento de la violencia en los balnearios más concurridos. Temen que hechos como este ahuyenten a los turistas en plena temporada de verano.
No es la primera vez que se reportan incidentes de este tipo en restaurantes cercanos al mar. Hoy, el caso del empresario que estuvo a milímetros de morir se ha convertido en una advertencia sobre el nivel de audacia de los delincuentes, capaces de entrar armados a un local lleno de familias para cumplir su objetivo.
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