
La Policía Nacional ejecutó la detención preliminar de Adrián Villar, investigado por el atropello que acabó con la vida de la joven deportista Lizeth Marzano Noguera el pasado 17 de febrero en San Isidro.
El arresto se realizó durante la madrugada, luego de que salieran a la luz en distintos medios de comunicación, videos que mostraban lo que hizo Villar y sus familiares tras el accidente.
En las imágenes se aprecia al investigado en un parque, acompañado de su padre y de la periodista Marisel Linares, horas después del accidente que terminó con la muerte de la seleccionada de buceo.
La intervención estuvo a cargo de agentes de Inteligencia de Tránsito y de la unidad especializada en accidentes de tránsito. Villar fue ubicado en un inmueble situado en la avenida Jorge Vanderghen, en Miraflores, donde se procedió con su traslado para cumplir con las diligencias correspondientes.
Tras pasar por la sede de Medicina Legal para los exámenes de ley, el joven será llevado a la División de Investigación y Prevención de Accidentes de Tránsito, en La Victoria, donde deberá rendir su manifestación ante el Ministerio Público como parte del proceso en curso.

Mesero de restaurante donde estuvo Adrián Villar antes de atropellar a Lizeth Marzano rompe su silencio
La noche del 17 de febrero, horas antes del atropello que acabó con la vida de Lizeth Marzano, cuatro personas cenaron en el restaurante Tanta, en San Isidro. Entre ellas estaba Adrián Villar, de 21 años. La defensa del joven presentó vouchers de consumo para demostrar que no hubo bebidas alcohólicas en la mesa. Pero más allá del papel, una voz directa confirmó lo mismo: el mozo que los atendió.
Se llama Ismael Sotero y fue quien estuvo a cargo de la mesa aquella noche. Cuando fue consultado si recordaba a los jóvenes que cenaron allí, respondió que sí.
“Yo los atendí”, dijo. Eran cuatro personas y permanecieron aproximadamente dos horas en el local. La cuenta, según la boleta mostrada, fue solicitada a las 10:10 de la noche.
Al preguntarle directamente si consumieron bebidas alcohólicas, el mesero fue escueto: “No puedo hablar”, dijo primero. Sin embargo, ante la insistencia por ese único dato, respondió: “No tomaron. No tomaron nada”. Reiteró que no podía dar más detalles: “Yo los atendí. No puedo hablar más”, añadió.












