Solo 29,2% de estudiantes de carreras de ciencia y tecnología en Perú son mujeres: cinco claves para cerrar la brecha desde la escuela.
Solo 29,2% de estudiantes de carreras de ciencia y tecnología en Perú son mujeres: cinco claves para cerrar la brecha desde la escuela.

Aunque la inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital están generando nuevas oportunidades laborales, la participación de las mujeres en carreras vinculadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas todavía es baja en el Perú. Solo el 29,2% de los estudiantes matriculados en estas disciplinas son , mientras que ellas obtienen apenas el 38% de los títulos universitarios en estas áreas.

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La brecha comienza incluso antes de que los jóvenes lleguen a la universidad. Los estereotipos, la falta de referentes femeninos y el limitado acceso a experiencias prácticas relacionadas con la tecnología pueden influir en las decisiones vocacionales de niñas y adolescentes.

PRESENCIA FEMENINA

Para Lucero León, presidenta del Women in Technology Council (WTC) y líder del Consejo Directivo del Women in Technology Summit (WTS), incrementar la presencia femenina en estas carreras es también una necesidad para el desarrollo económico del país. “El Perú necesita más mujeres diseñando soluciones tecnológicas, liderando proyectos de inteligencia artificial, desarrollando innovación y ocupando posiciones estratégicas en las industrias del futuro. Para lograrlo, necesitamos despertar ese interés mucho antes de que una joven tenga que elegir una carrera profesional”, sostiene.

La participación femenina en ciencia y tecnología es, además, un desafío regional. La UNESCO advierte que la diversidad en estos campos favorece la innovación y fortalece la competitividad, mientras que la CEPAL señala que la presencia de mujeres en carreras vinculadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas continúa por debajo del 40% en América Latina.

Cinco acciones para impulsar el talento femenino

Frente a este escenario, especialistas plantean que la reducción de la brecha debe comenzar desde la etapa escolar y comprometer a familias, colegios, universidades y empresas.

1. Romper los estereotipos desde la infancia. La idea de que las matemáticas, la programación o la ingeniería son carreras “para hombres” todavía puede influir en las decisiones vocacionales. Acercar a las niñas desde temprana edad a experimentos científicos, programación, tecnología y actividades de innovación puede ayudar a ampliar sus opciones profesionales.

2. Visibilizar a mujeres referentes. Mostrar el trabajo de científicas, ingenieras, investigadoras y emprendedoras tecnológicas permite que más niñas y adolescentes encuentren referentes con los que puedan identificarse y proyectarse profesionalmente.

3. Llevar la tecnología a las aulas. Clubes de robótica, programación, inteligencia artificial, laboratorios de innovación y ferias científicas pueden convertirse en espacios para que las estudiantes descubran sus habilidades y conozcan de manera práctica las oportunidades que ofrecen estas profesiones.

4. Vincular la orientación vocacional con el mercado laboral. Conocer qué carreras tienen mayor demanda, cuáles son sus posibilidades de crecimiento y qué perfiles profesionales requieren las empresas puede ayudar a que las jóvenes tomen decisiones informadas sobre su futuro.

5. Crear programas de mentoría. Conectar a escolares con universitarias y profesionales del sector permite resolver dudas, compartir experiencias y acompañar a las jóvenes durante sus primeros pasos en estas carreras.

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