
El vehículo descendía por la pendiente cuando, en cuestión de segundos, todo se salió de control. La unidad no logró detenerse y terminó impactando contra viviendas en la parte alta de Chimbote, dejando una escena marcada por escombros, gritos y personas atrapadas.
El accidente ocurrió alrededor de las seis de la tarde del martes en el asentamiento humano Jesús de Nazareth, ubicado en el cerro San Pedro. Un microbús informal, conocido como ‘Burrita’, se despistó mientras circulaba a alta velocidad.

Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que la unidad pierde el control y se empotra violentamente contra tres viviendas. Una de ellas quedó completamente destruida, reducida, según se describió, “como una caja de fósforos”.
Las estructuras, en su mayoría prefabricadas, no resistieron el impacto. Los enseres quedaron esparcidos entre los restos, mientras los vecinos intentaban auxiliar a los afectados.
El caos fue inmediato. Personas atrapadas entre los escombros, llamados de auxilio y familiares buscando a sus seres queridos marcaron los minutos posteriores al choque.
HERIDOS Y DESESPERACIÓN
El saldo fue de cinco personas heridas, entre ellas tres menores de edad de 17, 14 y 7 años. Dos de ellos se encuentran en estado grave.
Uno de los casos más críticos es el de un adolescente de 17 años, quien sufrió traumatismo encéfalo craneano moderado y una fractura expuesta en la pierna derecha. Debido a la gravedad de sus lesiones, fue trasladado a un hospital de Lima.
Sus hermanos, de 14 y 7 años, también resultaron heridos durante el impacto. A ellos se suma un joven de 19 años, que presentó contusiones en ambos pies y un esguince en el tobillo izquierdo.
Todos fueron auxiliados por efectivos policiales y trasladados inicialmente al hospital La Caleta de Chimbote. Las viviendas, en tanto, quedaron inhabitables.
El conductor del vehículo, Anderson Renzo Calderón Cruz, de 25 años, sufrió una herida en el rostro. Fue detenido y trasladado a la comisaría de San Pedro.

SIN SEGURO Y CON INVESTIGACIÓN EN CURSO
Las pruebas realizadas al conductor arrojaron resultado negativo en el dosaje etílico. Sin embargo, las investigaciones continúan para determinar las causas del accidente.
Un elemento agrava la situación: el microbús no contaba con Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). Esto ha dejado a las familias afectadas enfrentando no solo la destrucción de sus viviendas, sino también los costos médicos.
Los vecinos denunciaron que la unidad operaba de manera informal y señalaron que este es el segundo accidente ocurrido en lo que va del año en la zona.
Ante ello, exigieron mayor control y fiscalización para evitar nuevos hechos similares.
Mientras tanto, uno de los heridos permanece en Lima recibiendo atención médica, y las familias afectadas solicitan apoyo económico para afrontar las consecuencias de un accidente que dejó pérdidas materiales y personas heridas.











