
Un presunto feminicidio ocurrido en Chulucanas, Piura, terminó con la vida de Leydi Maribel Gonza Chuica, de 32 años, y dejó huérfanos a sus dos pequeños hijos. Su conviviente, Guido Bladimir Acuña Calle, de 34, habría acabado con su vida mediante estrangulamiento, salió de la vivienda después del ataque, pidió a los familiares que cuidaran de los menores y finalmente regresó al inmueble, donde confesó lo sucedido y quedó detenido por la Policía.
La tragedia ocurrió durante la madrugada del martes 6 de octubre en una vivienda del caserío Platanal Bajo, jurisdicción del distrito de Chulucanas, provincia de Morropón. De acuerdo con los reportes policiales y la versión brindada por el padre de la víctima, una discusión entre la pareja habría precedido la agresión.

Las primeras pesquisas señalan que el conflicto estaría relacionado con mensajes que Leydi recibía en su teléfono celular. Su padre, Enrique Gonza Salvador, manifestó que anteriormente habrían existido problemas por los celos del investigado. Esas circunstancias ahora deberán ser esclarecidas por el Ministerio Público.
Tras el ataque, el sospechoso abandonó la casa. Según la versión de los familiares, aproximadamente a la 1:35 de la mañana llamó a su suegro y soltó una frase que encendió las alarmas: “Cuiden a mis hijos”. Después también habría comunicado lo ocurrido a su propia madre.
LA ENCONTRARON SOBRE SU CAMA
La familia comenzó entonces una desesperada búsqueda. Primero se dirigió hacia el río Yapatera porque recibió información de que Acuña habría ido hacia ese sector. Al no encontrarlo allí ni ubicar a Leydi, los parientes retornaron al domicilio.
Fue entonces cuando encontraron nuevamente al conviviente y le preguntaron dónde estaba la joven madre. Según el relato familiar, este respondió que ella se encontraba dentro de la casa.
Los parientes ingresaron al dormitorio y hallaron a Leydi tendida sobre una cama, sin signos vitales. Presentaba marcas en el cuello y evidencias de haber sufrido una agresión física. La Policía fue alertada y efectivos acudieron al caserío para intervenir al sospechoso y preservar el lugar.
Posteriormente, la necropsia realizada al cadáver confirmó la sospecha inicial: la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento. La víctima tenía apenas 32 años y deja en la orfandad a una niña de 3 y un niño de 12 años.
Peritos de Criminalística inspeccionaron los ambientes de la vivienda para recoger elementos que permitan reconstruir lo ocurrido. Los investigadores también comenzaron a tomar las declaraciones de familiares y vecinos, mientras el cuerpo fue trasladado a la morgue para las diligencias correspondientes.
Acuña fue conducido inicialmente a la comisaría de Yapatera y luego trasladado a la dependencia policial de Chulucanas. Según la información policial, durante las diligencias preliminares confesó haber causado la muerte de su conviviente.

JUEZ ORDENÓ DETENCIÓN
El caso ya avanzó hasta el Poder Judicial. El Juzgado de Investigación Preparatoria de Chulucanas declaró procedente la convalidación judicial de la detención en flagrancia, por lo que el investigado permanecerá bajo custodia policial durante siete días mientras continúan las diligencias fiscales.
Ese plazo permitirá recopilar evidencias forenses, recoger más declaraciones y completar los actos de investigación antes de que la Fiscalía formule el requerimiento correspondiente. El caso es investigado por el presunto delito de feminicidio y se prevé que el Ministerio Público solicite prisión preventiva.
La muerte de Leydi también dejó a dos menores afrontando la pérdida de su madre mientras el hombre investigado por el crimen permanece detenido. Las autoridades coordinaron con el Centro Emergencia Mujer de Chulucanas para que los niños y los padres de la víctima reciban acompañamiento legal, contención psicológica y protección.
Los familiares, golpeados por la pérdida, pidieron que el caso no quede impune y que se establezcan todas las responsabilidades. “Pedimos justicia para mi hija y que el responsable reciba una sanción ejemplar”, expresó Enrique Gonza Salvador.
Ahora la Fiscalía deberá determinar, mediante las pruebas reunidas y los testimonios incorporados a la investigación, qué ocurrió exactamente aquella madrugada dentro de la vivienda de Platanal Bajo. Mientras las diligencias continúan, dos niños de 3 y 12 años quedaron sin su madre y esperan junto a su familia que la justicia esclarezca el crimen.



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